miércoles, 28 de enero de 2015

El Estado policíaco y la guerra contra el efectivo (II y último)


Imagen: Wikipedia
Lea aquí la primera parte.

En la entrega pasada dijimos que el mundo atestigua una tremenda lucha entre los partidarios de la libertad y los del sometimiento. En particular, nos referimos a uno de los frentes de esa guerra en la que los todopoderosos banqueros y sus fieles cómplices intervencionistas estatales, pretenden forzar que toda transacción financiera y crédito se realice por medio del sistema bancario. Así, estos aliados ganan por partida doble: unos, recibiendo “depósitos” de los que –gracias al sistema de reserva fraccionaria, se apropian para hacer jugosos negocios con dinero ajeno; y los otros, vigilando cuánto ganan y en qué gastan sus contribuyentes para quedarse con la mayor cantidad posible de tributo.

De manera que para dichos fines resulta fundamental limitar cada vez más el uso de medios de pago que resguardan la confidencialidad de los negociantes, muy en especial, el dinero en efectivo y los metales preciosos. Bajo el pretexto del combate a operaciones financieras ilegales, el Estado comienza a criminalizar a los ciudadanos que bajo sus criterios carguen consigo, guarden o gasten “demasiados” billetes y monedas. Un atentado contra la libertad y la dignidad de quienes se supone, deberían servir.

Pruebas de que esa tendencia intervencionista global continúa con ímpetu, las hay por doquier. Suecia por ejemplo, según reportes publicados en octubre pasado, es ya una economía en la que cuatro de cada cinco transacciones se pagan electrónicamente o con tarjeta. Se estima que los suecos podrían tener la primera sociedad “libre de efectivo” –y de privacidad en movimientos financieros, hacia 2030. Por supuesto, políticos y banqueros lo ven como el modelo a seguir.

Pero de este lado del planeta, Estados Unidos y México tienen ya sus propios “avances”.

Simon Black relató hace unos meses en su portal sovereignman.com, cómo a John Anderson –un  turista californiano que circulaba por una autopista estadounidense, tras ser inspeccionado por un oficial de policía éste le confiscó más de 25 mil dólares en efectivo que llevaba en su auto. Cuando el agente vio el dinero le dijo a Anderson que lo tomaría y amenazó con arrestarlo si protestaba. Un robo estatal con todas las de la ley. Anderson no tuvo de otra que dejar que se cometiera este atraco para poderse ir. Black explica que durante dos años la víctima ha tratado de forma infructuosa de recuperar su dinero. Anderson es solo un afectado más por la Confiscación de Activos Civiles. Según Black, desde el 9/11 fuerzas policiales han realizado más de 62 mil confiscaciones sin siquiera imputar cargos, por un monto superior a los 2.5 mil millones de dólares en efectivo. El costo de emprender acciones legales contra el gobierno americano es tan elevado, que solo el 17 por ciento de las víctimas las inicia, y de ellas, solo el 41 por ciento ha tenido éxito. Una tragedia en una tierra de supuesta libertad, que no existe más. El Estado pretende controlar y saberlo todo.

En nuestro país la misma presunción de culpabilidad, y no de inocencia como debería ser, se aplica para determinadas actividades consideradas como “vulnerables”. Estas se encuentran señaladas en la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita. Para las actividades vulnerables hay requisitos y prohibiciones que se deben cumplir. Aquí reproducimos un cuadro ilustrativo publicado en el Portal de Prevención de Lavado de Dinero de la Secretaría de Hacienda, sobre los umbrales vigentes de restricción al uso de efectivo y metales preciosos (continúa después de la imagen) en las siguientes operaciones:

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Por cierto, por la aversión que les tiene, el Estado restringe el pago en metales preciosos porque son dinero (independientemente de que los haya desmonetizado). Ante ello, al querer limitar la libertad y la confidencialidad, junto al efectivo en la ley ataca también directo al oro y la plata, un dinero por cierto muy superior a su moneda legal.

Ahora, para quienes realicen actividades vulnerables, la ley aludida establece obligaciones como: darse de alta y registro ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT), identificar a los clientes y usuarios –con todo y copia de su documento oficial, presentar los Avisos e informes a la Unidad de Inteligencia Financiera por conducto del SAT y custodiar, proteger, resguardar y evitar la destrucción u ocultamiento de la información. Son ya un policía más.

A propósito de los Avisos, se presentan por la simple realización de la actividad en unos casos, mientras que en otros hay un umbral para tal efecto. Se sugiere consultar aquí.

Jorge García Villalobos, Socio líder de Servicios de Investigación Forense de Deloitte México, aclara que no está prohibido comprar artículos suntuosos, pero que la ley establece los límites al pago con efectivo. Como quiera, con tarjeta o transferencia electrónica las operaciones se deben reportar a la autoridad. El especialista explica que México se puso al día con los requerimientos del “Grupo de Acción Financiera contra el lavado de dinero” (GAFI) y que el mero aviso, no implica en automático que la autoridad investigará al cliente, “simplemente es el procedimiento con el cual sabe qué, quién y cómo se están comprando los bienes”, señaló. Eso sí, el experto concluye que “no se debe ver a esta ley como la panacea con la que se acabará el lavado de dinero”. Tiene razón.

De hecho, como comentamos en el artículo previo, el combate a ese tipo de delitos es solo la justificación perfecta para avanzar en el control estatal sobre la vida de las personas.


La buena nueva es que cada día son más los que abren los ojos a esta innegable realidad que, al atentar contra la libertad, pone en riesgo no solo a sus derechos sino al progreso de la economía misma. Y es que el intervencionismo estatal implica, como es obvio, vulnerar a conveniencia la propiedad privada desde múltiples frentes –confiscaciones, corrupción monetaria, impuestos, etc., y sin ella, el mundo de avances que conocemos, ahorra correrá hacia atrás.

lunes, 26 de enero de 2015

El Estado policíaco y la guerra contra el efectivo (I de II)

Imagen: tese.edu.mx
En el mundo se libra una verdadera guerra entre la libertad y el sometimiento. Los defensores de la primera, por desgracia, están en franca desventaja por una razón: enfrente no solo tienen a los poderes que, tras bambalinas, pretenden dirigir los destinos de la humanidad hacia donde les conviene, sino a sus agentes defensores: el Estado intervencionista. En esta gran guerra se libran batallas en múltiples frentes que, justo por estar ante nuestros ojos, para muchos pasan desapercibidas.

En el plano monetario, por ejemplo, el siglo pasado fue un “round” ganado por los enemigos de la libertad y el dinero real –el oro y la plata, a los que poco a poco lograron sacar de la escena para empoderar a una terrible bestia: el fraudulento dinero fíat, de papel, basado en la deuda. El rey de este esquema terminaría siendo nada menos que la divisa de la máxima potencia de esa centuria: el dólar estadounidense. Por eso, para quienes conocen tanto el trasfondo como los motivos de los titiriteros que manejan –intelectual y materialmente– a los intervencionistas, no es ninguna sorpresa que el resultado de sus malas acciones sea siempre el de crisis globales recurrentes. Es la estrategia. Y es que al empeorar cada vez más, se convierten en el pretexto perfecto, en una especie de ataque macroeconómico de “falsa bandera”, para justificar las restricciones que pretenden imponer a las libertades económicas de las personas. Sobra decir que todas las demás, en automático, también son violentadas. La cantaleta siempre es la misma: esto es culpa del mercado, urge la visible mano estatal. Por eso Ludwig von Mises advirtió en muchas ocasiones que nos dirigíamos hacia un peligroso dominio estatal sobre los habitantes de la Tierra y las consecuencias que tendría.

Como si fuera poco el daño que le causa a la humanidad ese sistema de dinero fíat, el Estado intervencionista –como arma del gran poder detrás de la cortina, no se conforma, pues aspira a controlarlo todo. En vez individuos libres, pensantes, demanda buenos soldados que hagan lo que se les ordena y nada más. Es debido a ello que, como el “Gran Hermano” que es, quiere saber e  identificar los movimientos de sus ciudadanos, por supuesto, muy en especial lo que tenga que ver con su dinero. Cuánto ganan, cuánto tienen que pagar de tributo a su derrochador “rey” y en qué lo gastan, se vuelve información que el Estado y sus secuaces desean con avidez.

No es casualidad entonces que busque siempre formas de lograrlo. La complicidad entre intervencionistas y banqueros, por tanto, es fundamental. Los últimos, para allegarse en todo momento de recursos frescos y evitar la bancarrota –inevitable desenlace por cierto dentro de todo sistema de reserva fraccionaria como el actual, necesitan que por ellos, y solo a través de ellos fluya la absoluta la mayoría de crédito y en general, cualquier operación financiera. En otras palabras, no basta con castigar por medio de la inflación a los ahorradores que guardan su dinero “debajo del colchón”, sino que además, hay que obligarlos a que presten sus recursos al banco. Es un error grave considerar que el efectivo se “deposita” en dichas instituciones, pues bajo el esquema universal al que hemos aludido, en realidad lo que se hace es otorgar crédito a los banqueros, que nunca tienen suficiente para liquidar la totalidad de sus pasivos.

Claro está que para aquella coacción, los banqueros necesitan que sus cómplices en el Estado, vayan limitando cada día el uso de instrumentos que doten de privacidad a los entes económicos, como el efectivo. Es por esto que el uso de billetes está bajo ataque en todo el orbe, y ha dado como resultado que en las economías más importantes, existan  prohibiciones a su uso a partir de determinadas cantidades.

El órgano internacional encargado de operar estas acciones es el “Grupo de Acción Financiera contra el lavado de dinero” (GAFI o FATF por sus siglas en inglés), cuyos objetivos según su portal de internet son: “establecer estándares y promover la implementación efectiva de medidas legales, regulatorias y operacionales para combatir el blanqueo de capitales, el financiamiento del terrorismo y otras amenazas relacionadas con la integridad del sistema financiero internacional” (énfasis agregado). La actividad del GAFI inicia con sus propios miembros, incluido México, pero monitorea también al resto de países para promover la adopción de sus recomendaciones.

Es decir, llegamos al punto en el cual cargar con “mucho” efectivo –a criterio de burócratas y/o legisladores que los establecen, se ha vuelto motivo suficiente para presumir la comisión de un delito al querer comprar, por ejemplo, joyas, autos o bienes raíces pagando con efectivo. Así que quienes antes buscaban evitar los peligros de una quiebra bancaria acumulando billetes o por mero deseo –gracias a que no desaparecen como sí puede ocurrir con sus “depósitos”, pasan de la categoría de disciplinados y conservadores ahorradores al de presunto delincuente. Bajo el pretexto del combate al crimen pagan justos por pecadores, y quienes se dedican a actividades ilícitas continúan trabajando de cualquier forma. Claro, lo anterior sin mencionar que el mismo papel moneda no da más garantía que la que reside en la confianza del público, respecto al banco central que los emite. Ante la crisis de divisas que vendrá, confianza en ellos es lo que menos habrá.

De manera que la sola posesión de “altas cantidades” de efectivo es sospechosa. Se presume pues nuestra culpabilidad en la comisión de un delito financiero, no la inocencia como debería ser. Un Estado policíaco. Esta situación es nuestra “nueva normal”, un abierto atentado contra la libertad y dignidad de las personas. Un paso adelante en su proceso de sometimiento que no debe pasar desapercibido, pues como parte de un todo, lo que no contribuye a la garantía de propiedad privada y al libre desarrollo de las capacidades empresariales, implica un retroceso en cuyo extremo, pone en riesgo la existencia misma de nuestra civilización.

Lea la segunda parte aquí.

sábado, 24 de enero de 2015

¿Cómo sí y cómo no se invierte en oro y plata?

Imagen: ibtimes.co.uk
El oro y la plata son dinero real. Invertir en ellos siempre que se haga en físico, es hacerlo en un activo monetario sin riesgo de contraparte, a diferencia del dinero fíat (de papel, digital, etc.). Son propiedad privada pura. Por eso es que ambos son de quien los tiene en la mano. ¿Qué significa esto? Que son un seguro financiero contra crisis, pues en caso de un colapso como el que viene al mundo –por culpa de la impresión ilimitada de billetes de todos los bancos centrales, el oro y la plata no llegarán jamás a valer cero. Esto en cambio sí puede ocurrir con otros activos que se consideran "seguros", como las divisas "fuertes" o algunos bonos soberanos.

Por ello los metales preciosos monetarios deben ser acumulados por sus cualidades de dinero por excelencia –rol que el libre actuar de las personas en el mercado les asignó histórica y espontáneamente, en una palabra, por su valor. Si lo que se quiere es especular con el precio, ya sea que se apueste por que subirá o bajará, entonces tal vez el metal físico no sea la mejor opción. Para eso hay otros instrumentos  y activos indexados al precio de estas commodities, pero que no se deben ver como inversión directa en ellos, sino en derivados. Este terreno debe dejarse a los especuladores profesionales, por el riesgo que implican.

Eso sí, dado que son un seguro financiero, no deben faltar en cualquier cartera.

Ahora bien. Muchos se cuestionan si en un contexto en el que los precios de las materias primas se siguen desplomando –como el petróleo, invertir en oro y plata es o no riesgoso. El riesgo siempre está presente tanto en el mercado como en la vida misma. Pero para el inversor en valor, que caigan los precios del oro y la plata es muy bueno, pues le permite acumularlos a un precio menor. Este tipo de inversionista no está pensando en un horizonte de corto o mediano plazos, por eso se le conoce de "manos fuertes", pues no se deshará de ellos casi bajo ninguna circunstancia, a menos tal vez de que sienta que están sobrevalorados. Por cierto, ese punto está demasiado lejos todavía y de manera lenta pero consistente, este tipo de inversionista está retirando existencias que no estarán más disponibles para la oferta.

En cambio, para el especulador, el precio juega un papel decisivo. Por eso muchos amateurs que acumulan oro o plata con la creencia de que "siempre sube", al ver que baja entran en pánico y tienden a vender. La experiencia hasta hoy ha mostrado que este es el caso más frecuente. La gente tiende a vender barato y comprar caro, cuando lo que debe hacerse es lo justo lo contrario.

El oro y la plata están dentro de un mercado alcista mayor que está lejos de terminar, pero también es cierto que desde 2011 entraron a una fase de corrección (baja) que tal vez llegue a su fin este año. Así que aunque los mejores momentos de entrada podrían haber quedado atrás, es posible que veamos una nueva oportunidad de compra en un futuro no lejano, pues los manipuladores seguirán haciendo de las suyas. Habrá que aprovechar.

Cuando me preguntan si es momento entonces de comprar o no, mi respuesta siempre es la misma: depende. Si vas a comprar creyendo que el próximo año lo podrás revender a un precio mayor, es posible que te decepciones. En cambio, el horizonte a observar debe ser el largo plazo, como refugio, y acumular de forma periódica. Hacerlo así te permite al final tener un precio medio adecuado, que es mucho mejor, que tratar de adivinar cuándo el mercado tocará fondo o si seguirá subiendo.

Ahora, allá fuera hay ya muchas plataformas electrónicas que ofrecen invertir en oro. Cuidado. Como decía, si lo que se quiere es invertir de verdad hay que hacerlo en físico. Si esto no es viable o posible, entonces hay que buscar empresas serias que nos ofrezcan el servicio de custodia real de lingotes, barras o monedas. Claro, deben tener mecanismos claros de auditoría, comprobación de la existencia del metal y la disponibilidad de retiro inmediato. A propósito, comprar joyería no es la mejor forma de invertir en metales preciosos porque tienen otro tipo de valor agregado, superior a su contenido metálico.

Hay empresas de custodia que ofrecen sus servicios en México, Estados Unidos, Singapur, España, etc., pero debe verificarse su reputación.

Lo que sí hay que evitar a toda costa es aquellas plataformas de supuesta inversión en un oro que nunca se ve ni se toca, que dicen que está resguardado en alguna parte del mundo lejana a nosotros y que nos ofrecen ganancias prontas. No puedo generalizar, pero hasta ahora las empresas que he conocido  manejan un esquema de presunto "multinivel" que, por su estructura, o son una estafa descarada al estilo "Ponzi" o se le parecen mucho. Voto por lo primero. No las recomiendo en absoluto.

Hay quien cree que porque se reciben ganancias no se trata de una estafa. Esto es un error. Recordemos que el fraude Madoff fue un esquema "Ponzi" que duró por muchos años, y atrapó hasta a los más expertos inversores. Estos esquemas, para funcionar, necesitan al principio dar lo que prometen o más, pues eso es lo que atrae más incautos.


Si se quiere aprender a comerciar (especular) en materias primas en general, lo recomendable entonces es estudiar, capacitarse y entrar en persona al mercado trabajando en una firma especializada. Esa será educación del mundo real, no solo teórica. Se cometerán errores, pero es la única manera de aprender.

miércoles, 21 de enero de 2015

2015 ¿El año del oro y la plata?

Imagen: huffingtonpost.com
En lo que va de este año, el oro no ha dejado de subir. De hecho, el mínimo de 2015 se vio precisamente el 2 de enero, apenas el primer día que abrieron los mercados. Desde entonces, la escalada ha sido constante y la ganancia acumulada es de 12 por ciento. Al cierre de este artículo las cotizaciones ya están por encima del nivel de resistencia de 1,300 dólares la onza troy (31.1 gr.), lo que representa un máximo de más de cinco meses.

Las compras técnicas y sobre todo la búsqueda de refugios financieros seguros –del cual no hay ninguno mejor que el oro y en segundo lugar la plata, es la que está impulsando los precios de los metales preciosos. De este modo, otros instrumentos que son vistos como “libres de riesgo” –los bonos del Tesoro de Estados Unidos, también están subiendo. Dicho de otra manera, sus rendimientos se siguen comprimiendo a niveles récord alrededor de 2.35% en el plazo a 30 años. Existen más, pero estas dos solas circunstancias son síntoma de que la economía global en general, se acerca cada vez más a una nueva recesión. Estados Unidos, que por ahora luce como un oasis de crecimiento frente al resto del planeta, no tendrá por mucho tiempo esa apariencia.

Por cierto, los precios de la plata no se han quedado atrás y ya están en un máximo de cuatro meses, alrededor de 18.20 dólares la onza troy.

Como sabe, mañana se espera que el Banco Central Europeo (ECB por sus siglas en inglés) anuncie el lanzamiento de su propio programa de “flexibilización cuantitativa” (QE, por sus siglas en inglés) que, ha trascendido, sería de 50 mil millones de euros al mes. Cabe recordar que Mario Draghi, su presidente, ha dicho que está dispuesto a comprar “todo menos oro” en su intento por elevar la inflación y estimular la economía de la eurozona. Grave error. De hecho, lo que comprará serán bonos soberanos europeos, por lo que de la misma manera en que ha ocurrido con el QE de la Fed, la impresión de dinero por esta vía no solo no elevará los niveles inflacionarios, sino que empeorará la deflación. Sobra decir que si el ECB declara en público que aborrece al oro, es justo del lado del metal precioso donde nosotros debemos estar.

Aquí hemos explicado que contrario a lo que creen las equivocadas teorías keynesianas y monetaristas que siguen los tomadores de decisiones, no se crea inflación en automático imprimiendo dinero, sino que al aumentar la especulación en el mercado de bonos, la deflación empeora. Los especuladores toman posiciones comprando bonos con rendimientos altos/precios bajos porque saben que más tarde podrán vender más caro esos mismos valores al banco central. Ganancia “sin riesgo”. De manera que por primera vez en la historia humana, tenemos a todos los mayores bancos centrales del orbe creando deflación al mismo tiempo, justo lo que querían combatir.

Así que los inversores más avezados, por intuición o sagacidad, están actuando en consecuencia pues, contrario a lo que critican sus detractores, los metales preciosos son necesarios en épocas inflacionarias, pero indispensables en deflación. Esto se debe a que son un seguro financiero tangible contra el completo colapso del sistema monetario, que es a lo que nos aproximamos. Y es que, desesperados y guiados por teorías equivocadas, gobiernos y bancos centrales llegarán hasta las últimas consecuencias para tratar de revivir la economía con sus métodos: derrochando dinero, imprimiéndolo sin límites y deprimiendo más y más las tasas de interés. Nada de esto funcionará –como ya debía haberles quedado claro a estas alturas, pero eso no les importa. Harán lo que crean necesario, incluso cosas absurdas como regalar dinero para “estimular” la economía. Será un desastre.

Por los motivos anteriores, los inversionistas están buscando refugio en el oro y la plata. Claro está que como saben los amables seguidores de este blog, para que sea de verdad un escudo contra la estupidez de funcionarios y banqueros centrales, deben tenerse en forma física. Esto aplica para el pequeño inversor individual que compra una moneda, pero también para países enteros cada vez que adquieren oro para sus reservas. Es preciso que en estos casos ordenen que sus lingotes sean transportados al interior de sus fronteras. Cuando de metales preciosos se trata, no se puede confiar en nadie.


Todo lo anterior nos hace prever que 2015 podría ser de nuevo, el año del oro. Eso sí, que no se olvide que la regla fundamental en el mundo de los negocios es comprar barato para vender caro. El momento de entrar a cualquier activo es cuando los precios están deprimidos y es ignorado, no cuando está en rally alcista y llama la atención. Ojalá volvamos a tener oportunidades de compra en metales preciosos.

lunes, 19 de enero de 2015

Guillermo Barba in Keiser Report from Mexico city: Banksterism

(Aquí la versión en español)

Last week Max Keiser and Stacy Herbert interviewed economist and journalist Guillermo Barba in Mexico city.

Some of the issues of this "Keiser report" were Mexico’s unallocated gold reserves at the Bank of England, the failed state question and the future of the Mexican economy. Enjoy! (The interview starts on minute 13:00).



Guillermo Barba en Keiser report: ¡México Lindo!


Max Keiser y Stacy Herbert, conductores del programa Keiser Report que se transmite por la cadena RT desde Londres, Inglaterra, estuvieron en México y entrevistaron al autor de Inteligencia Financiera Global. 

Aquí compartimos el video. ¡Que lo disfruten! La entrevista inicia en el minuto 13:00, pero claro, vale la pena ver todo el programa.



¡No! Al rescate de Ficrea con dinero público

Imagen: El Economista
Parece una decisión tomada y que genera consenso entre autoridades del gobierno federal y legisladores de los principales partidos: rescatar a los ahorradores defraudados por Ficrea, con dinero público. Preocupa porque en el fondo, es un hecho que se va a recurrir a toda clase de eufemismos para ocultar la innegable realidad: a final de cuentas seremos los contribuyentes los que tendremos que reparar el daño a un grupo de ahorradores privados, y no solo los presuntos responsables de la comisión del delito, como debería ser.

La posición de los defraudados es más que comprensible, pues se conocen historias estremecedoras de gente que puso en esta sociedad financiera los ahorros de toda una vida. Pese a ello, el fisco no tiene por qué ser el que pague los platos rotos. Que cada uno asuma su responsabilidad.

Ahora bien, el problema es sobre todo para quienes tenían en Ficrea fondos que sobrepasan el límite que la Ley de Ahorro y Crédito Popular (LACP), les establece como garantía gracias a su Fondo de Protección. Según el Artículo 105 de dicha ley, el Fondo cubrirá los depósitos hasta por un equivalente a 25 mil UDIS por persona física o moral, esto es, poco más de 131 mil pesos a la fecha en que la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) le retiró la autorización para operar como Sofipo, hace un mes.

La prueba de que hay consenso para este “rescate” se consumó la semana pasada durante la Tercera Comisión de Trabajo de la Comisión Permanente del Congreso, en la que participaron también los titulares de la CNBV, Jaime González Aguadé; de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), Mario Di Costanzo y de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, Alberto Bazbaz. Ahí, senadores y diputados propusieron la creación de un grupo de trabajo tripartita –que incluya a una representación de los defraudados, autoridades y legisladores–, para reformar la LACP y ampliar el monto de cobertura del Fondo de Protección.

El senador Javier Lozano Alarcón dijo que se pretende que del 80 al 90 por ciento de los ahorradores defraudados queden cubiertos con las reformas legales que propondrán en el siguiente periodo ordinario de sesiones. Se aplicaría así un beneficio –pues nunca los veremos pronunciar la palabra “rescate”– retroactivo para los ahorradores, pues el principio constitucional de no retroactividad sólo aplica cuando se dé en perjuicio de alguna persona, no en su favor.

No obstante, lo que no dice ningún legislador, es que sí sería un perjuicio retroactivo para los contribuyentes. A pesar de que en sus declaraciones el senador panista asevere que “qué bueno que también se ha aclarado, que no es necesariamente que los contribuyentes son los que le hacen frente a un seguro de depósito, sino que son cuotas de las propias sociedades financieras populares”, la realidad es muy distinta.

El Artículo 101 de la LACP es muy claro, pues en su Fracción I señala que son patrimonio del Fondo de Protección “Las aportaciones que el Gobierno Federal efectúe.” Dicho de otro modo, sus recursos en primer término están compuestos por dinero del fisco, y después, por las  cuotas mensuales ordinarias de las Sofipos con base en su Nivel de Capitalización y sus pasivos totales. De manera que cualquier ampliación “a lo que tenga que ser, 50 mil, 60 mil (UDIS)” como afirma Lozano, implica por fuerza que parte de nuestros impuestos irían a salvar operaciones fraudulentas cometidas por un particular. El Gobierno Federal entonces no solo aportaría como dice el senador panista, el “faltante” en caso de que el Fondo de Protección fuese insuficiente.

De hecho, por ejemplo, según el Balance General del Fondo de Protección al cierre del ejercicio 2013 –el último disponible en el portal prosofipo.org.mx, el rubro Inversiones Aportación Gobierno Federal representó casi el 38 por ciento del total de sus activos. Aunque este porcentaje hubiese variado al corte 2014, el punto central es que hay en todo momento recursos públicos.

No está claro si el senador Lozano ignora la ley o dice medias verdades para tratar de convencernos de que no estamos, otra vez, salvando a particulares con cargo al erario. Pero lo cierto es que en esta materia como en el de corrupción no hay “poquitos”, y no se vale que ningún poder o partido, solos o en conjunto, quieran aparecer como benefactores. No se debe ser generoso utilizando el dinero ajeno, que pague quien tiene que pagar: el defraudador o defraudadores.

Por eso debemos exigir que con el marco legal actual, se recupere el máximo capital posible. Desgraciadamente, como ya reconoció el propio González Aguadé, los activos recuperados serán insuficientes para pagar de forma íntegra a la totalidad de los defraudados. No hay esperanza alguna de que cualquier aportación gubernamental se pudiera recuperar. En estos casos siempre se sale perdiendo.

Asimismo, si hay autoridades que cometieron errores u omisiones –como actuar de manera tardía, que se deslinden las responsabilidades correspondientes de acuerdo a la ley y/o sean removidos de sus cargos. Del otro lado, que se vaya tras de todos aquellos cómplices de este delito para que no quede impune, como muchos otros. En pocas palabras, que el Ejecutivo y Legislativo cumplan con lo que es su obligación, y que se olviden de querer quedar bien con unos pocos a cargo de todos.

viernes, 16 de enero de 2015

Suiza sorprende al mundo y noquea al euro

Imagen: Bloomberg
Ayer los mercados de divisas vivieron un día de locura cortesía del Banco Nacional Suizo (SNB por sus siglas en inglés) quien, luego de prometer que imprimiría francos “sin límite” para poner un tope a la apreciación de su moneda –fijado en 1.20 por euro, fiel al estilo de los banqueros centrales incumplió su palabra y soltó la rienda. No habrá más tope. ¿Cómo imprimía esos francos? Muy sencillo, creándolos de la nada comprando euros. Así es como funcionan las divisas fíat (de papel), sin respaldo. Los mercados se volvieron locos sobre todo en la City de Londres, donde las crónicas dan cuenta de la desesperación de inversores y traders ante la sorpresiva decisión. Concluyeron más de tres años de esta política que, debemos decir, de esta forma se admite que nunca debió aplicarse.

En su momento dijimos que lejos de proporcionar un bien, el SNB estaba posponiendo un mal mayor para los suizos, en especial para su planta productiva exportadora y la economía en general. Y es que el pecado de manipular un mercado nunca queda impune pues, al final, éste siempre se termina imponiendo. Nadie tiene más dinero que el mercado entero, jamás. Por eso querer meterle “mano negra” para intentar atenuar los efectos de la libre acción de las personas en él, siempre se paga caro. El mercado de divisas no es la excepción y comete un grave error quien pretende dirigirlo, sea la Fed, el Banco Central Europeo (ECB), el SNB o Banco de México. Siempre fallan.

Con la decisión de ayer, el franco se disparó frente al euro y el dólar, en lo que se estima podría causar miles de millones de dólares en pérdidas para bancos y sus clientes. Plataformas electrónicas de comercio de divisas interrumpieron sus servicios de manera intermitente. En cuestión de minutos, el tipo de cambio se disparó a solo 0.82 francos por euro, luego rebotó hacia niveles de 1.03 por euro (continúa después del gráfico).
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¿Por qué “explotó” al alza el franco? En esencia porque es una divisa fuerte, donde un disciplinado gobierno económicamente ha hecho bien las cosas y además cuentan con amplias reservas de oro, a pesar de que como aquí le informamos hace algunas semanas, falló el referéndum de la iniciativa para repatriar a su territorio gran parte de ellas y expandirlas aún más.

Como quiera, a causa de su compra “ilimitada” de euros, sus reservas se dispararon en esta moneda. Debido a la pésima condición económica en que se encuentra la eurozona y a que ronda el fantasma al que más temen los banqueros centrales, la deflación, se espera el inminente anuncio de parte de Mario Draghi, presidente del ECB, de un “estímulo monetario” (de nuevo lo mismo, impresión de dinero de la nada) por al menos un billón de euros (trillion, en inglés). Draghi ha dicho que para su programa de flexibilización cuantitativa está dispuesto a comprar “todo menos oro”, el enemigo público número uno del dinero fíat. Pese a ello, el metal precioso repuntó también ayer hasta tocar un máximo de 4 meses y medio.

Ante la inminente inundación/devaluación del euro en el mercado cortesía del ECB, el SNB dobló las manos y se dio por vencido, pues sin duda la imprenta de euros es muchísimo más grande que la suya. Claro está que la apreciación que tanto se esforzó en contener, ahora llegó de manera abrupta aplastando de golpe a los exportadores, que ven cómo sus mercancías se encarecen para todo el mundo. Eso sí, para intentar atenuar la revaluación del franco, el SNB impuso tasa de  interés negativa de -0.75% sobre depósitos. Quien tenga cuentas en esa divisa que exceden del límite preestablecido, se le cobrará esta penalización.

Para los suizos en general llegó la hora de consumir y cosechar, en parte, algunos frutos en recompensa a su buen desempeño económico y fortaleza. Así, en libertad, el mercado tenderá luego a encontrar un nivel más adecuado, una vez que el franco comience a ser vendido en vez de comprado en masa. De este modo, los empleos y empresas que hoy se pierdan, habrán de volver y al menos hoy, para el consumidor suizo los productos que importe serán mucho más baratos.

En los hechos, el SNB tuvo el poder suficiente para decretar en un instante, la devaluación del euro, a pesar de ser una moneda sobre la que no tiene control. Para la zona, el panorama no podría ser más desolador: van hacia una terrible recesión, y lejos de ayudar el ECB con flexibilización cuantitativa, empeorará la deflación y la guerra devaluatoria de divisas.

Recordemos que en este espacio hemos explicado cómo y por qué, contrario a lo que creen las equivocadas teorías que siguen los gobiernos y banqueros centrales, no crean inflación imprimiendo dinero, sino que exacerban la deflación debido al aumento en la especulación en el mercado de bonos. El dinero que creen no irá a generar actividad productiva o empleos, sino a comprar barato y vender caro al ECB los bonos que adquiera por ser una apuesta de ganancia “sin riesgo”.


En suma, nunca confíe en lo que dicen los banqueros centrales, pues en realidad tienen menos control de lo que la gente cree, y el desorden que generan, es demasiado grande. La planificación central que de hecho pretenden ejercer es destructiva. Ante ello, una apuesta mejor es recurrir a todo aquello que ellos aborrecen, como el oro y la plata, pues es dinero que no pueden reproducir a voluntad, un seguro contra su estupidez. El mundo se dirige a un colapso económico inimaginable, por lo que no hay tiempo que perder.

miércoles, 14 de enero de 2015

Charlie Hebdo, ¿nuevo ataque de falsa bandera?

Imagen: elmundo.es
Cada vez que ocurre un ataque terrorista, las mentes inquisitivas comienzan a cuestionarse si se trató en efecto de una ofensiva perpetrada por aquellos quienes son señalados como responsables, o no. Nada de esto debe sorprendernos, pues a lo largo de la historia ha habido tantos casos de ataques de “falsa bandera” que resulta imposible creer de entrada las versiones oficiales.

Este tipo de atentados son aquellos perpetrados o solapados casi siempre por dependencias o ramas de algún gobierno, que busca sacarse de la manga algún hecho que genere la indignación popular que necesitan, para legitimar una decisión que en condiciones normales no sería respaldada por los ciudadanos. Ya con la culpa descargada en otros que son señalados con dedo flamígero, la luz verde se enciende para proceder conforme a lo planeado: presentar o promulgar alguna ley que perjudique las libertades individuales “en aras de la seguridad”, ordenar la invasión de otro país o el inicio de una gran guerra, etc. La gravedad del crimen variará en función de la dificultad en ganarse el apoyo popular.

Lo malo de este tipo de actos violentos es que, debido a la ilegalidad y mala fe con que se cometen, es indispensable que los verdaderos autores intelectuales preparen también todo lo necesario para borrar cualquier evidencia que permita detectarlos o identificarlos. Es una pena pero lo han hecho tantas veces, que ya son expertos. A causa de esta clandestinidad, solo en los casos de reconocimiento oficial de la culpa, la falsa bandera queda confirmada. En el resto, tenemos que conformarnos solo con algunas pistas más o menos contundentes, análisis, versiones y hasta testimonios que, de inmediato, siempre serán desmentidos o descartados por las autoridades a la vez que son calificados como “teorías conspirativas”.

No es propósito de este artículo enumerar los casos más emblemáticos de falsas banderas, para lo que se sugiere mejor echar un vistazo al artículo The First Question to Ask After Any Terror Attack: Was It a False Flag?, publicado por Zerohedge. En él se enumeran 36 casos de ataques de falsa bandera. Ante eso, debemos decir que la lamentable masacre de la semana pasada contra el semanario satírico Charlie Hebdo en Paris, parece ser solo la más reciente edición de este tipo de atentados.
Pensemos por un momento en los posibles ganadores y perdedores de un crimen tan ruin. ¿Quién pierde? Sí, pierde sobre todo la libertad de expresión, esa molesta piedra en el zapato de la que quisieran prescindir los más afectados por ella: quienes ejercen el poder en Francia en particular y en el mundo occidental en general, supuesto “garante” de la misma y de los derechos humanos. ¿Quién gana? Precisamente ellos, porque uniendo a la mayoría sin importar credo religioso –como se vio en las calles, tienen carta abierta para proceder “en defensa de todos”. Un ganar-ganar.

Como en otras ocasiones, muchos analistas hemos comenzado a dudar de las presuntas evidencias presentadas. Y es que en lo que al final se convirtió en tres días de horror en Francia –en los que además otro supuesto yihadista tomó rehenes en un supermercado judío, llama la atención que por ejemplo, no se destruyera material alguno de la revista que, se argumenta, habría sido atacada por ridiculizar al profeta Mahoma y al Islam. En cambio sí, según fuentes policiales, la Tarjeta Nacional de Identidad de uno de los dos hermanos atacantes, Said Kouachi, fue encontrada en el auto que abandonaron los sospechosos después de los asesinatos. Así que ya sabe, si es usted terrorista recuerde siempre cargar consigo su identificación oficial y dejarla donde sea posible encontrarla.

También se dijo que un periodista había llamado al edificio donde estaban resguardados y que Cherif, hermano de Said, contestó el teléfono y aseguró ser defensor de Mahoma y que había sido enviado por al-Qaeda en Yemen. Paso dos del buen terrorista, recuerde siempre tomar llamadas y decir quién lo mandó. Por su parte, Amedy Coulibaly, quien tomó rehenes en el supermercado, dijo que era parte de ISIS, según un reporte de la emisora BFMTV.

Por si fuera poco, en los videos se aprecia que los asesinos tienen evidente entrenamiento militar, sin mencionar que hay quien cuestiona que en realidad sean una puesta en escena. Es un hecho que los terroristas eran franceses, pero no por eso debe darse por hecho que se trató de “lobos solitarios” actuando por cuenta propia o de al-Qaeda, y no bajo las órdenes de alguna corporación de inteligencia occidental. Por desgracia si esto fue así, nunca lo sabremos a ciencia cierta.

Lo que sí es que, como lo reporta el Financial Times, apenas 24 horas después de que el primer ministro turco participara en la multitudinaria marcha de París, el presidente de ese país fue muy duro: “La duplicidad de Occidente es obvia”, y aseguró que “como musulmanes nunca hemos apoyado el terror o las masacres: el racismo, el discurso de odio y la islamofobia están detrás de estas masacres”. ¿Sabe algo el presidente Erdogan que jamás dirá por ser parte de los aliados de la OTAN? No tenemos idea, pero de forma coincidente Melih Gokcek, alcalde de Ankara, la capital turca, ha dicho que “el Mossad (servicio de inteligencia israelí) está definitivamente  detrás de estos incidentes… están impulsando la enemistad contra el Islam.” Gokcek ligó los ataques a los movimientos franceses en pro del reconocimiento de Palestina.

En Rusia, vinculan los actos con maquinaciones geopolíticas a cargo de Washington. Alexander Zhilin, titular del Centro para el Estudio de Problemas Aplicados, asegura que estos actos terroristas fueron la respuesta estadounidense al llamado del presidente francés Francois Hollande para que la Unión Europea levantara las sanciones contra Moscú.

Como sea, lo cierto es que los políticos de Occidente ya están muy activos desde el instante mismo del ataque. Eso explica el poder de convocatoria de la histórica manifestación en las calles de París que, de la noche a la mañana, reunió a varios jefes de Estado y de gobierno (que “no estaban preparados” para ello) y millones de personas contra el terrorismo.

Por cierto el gran ausente, Barack Obama, ni tardo ni perezoso ya convocó a celebrar en febrero a una “Cumbre contra el Extremismo Violento” que debía celebrarse en octubre, pero que de manera sospechosa y sin dar explicaciones, se había pospuesto sin una fecha específica. Al mismo tiempo, Bloomberg reportó ayer que Obama dijo a líderes del Congreso durante una reunión, que buscaría autorización para emprender “acciones” contra el Estado Islámico (ISIS). Es por tanto inminente que se haga a un lado la promesa de no enviar tropas de tierra a la zona de conflicto, pues para ser claros, hasta ahora ISIS les está ganando la guerra a pesar de los bombardeos aéreos.

Ahora bien, preocupa que para Obama el “extremismo violento” también incluya a aquellos osados que defendemos las libertades y derechos individuales. Esta y otras barbaridades se encuentran en una guía de estudio sobre “extremismo” preparada por el Instituto de Gestión de Igualdad de Oportunidades del Departamento de Defensa estadounidense (DEOMI por sus siglas en inglés), dado a conocer gracias a la ley de transparencia americana por el blog The Economic Collapse.

Así que mucho cuidado. El ataque contra Charlie Hebdo no es un acto terrorista o una falsa bandera más. Será el “9/11” de esta década.


Por último, como ha apuntado el periodista Glenn Greenwald –famoso entre otros temas por publicar las revelaciones de Edward Snowden sobre la vigilancia mundial de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, si queremos demandar una auténtica libertad de expresión, que se haga de forma completa y no solo cuando se satiriza al Islam. En palabras simples, no se vale burlarse de Mahoma sin que al mismo tiempo seamos capaces de ver expresiones similares ofensivas para cristianos, judíos o de cualquier credo, sin que sean reprimidas. De otro modo, no es libertad de expresión lo que se defiende, sino hipocresía y radicalismo. Que las vidas de los periodistas del Charlie Hebdo, sean honradas de esta manera y no con más violencia, odio y muertes.

lunes, 12 de enero de 2015

Nunca más petróleo a 100 dólares por barril

Imagen: USA Today
Ayer, María Bartiromo de USA Today publicó una entrevista exclusiva con el príncipe saudí Alwaleed bin Talal, quien además de ser miembro de la familia real, es considerado como el árabe más influyente y rico del mundo. El texto ofrece la óptica oficial desde la que podemos advertir que los precios del petróleo continuarán bajos –y quizá cayendo, durante los próximos meses, si no es que años. Una señal de advertencia para el gobierno de Enrique Peña Nieto, pues la apuesta principal de su sexenio es la atracción de inversiones en el sector energético.

Bin Talal explicó que Arabia Saudita y todos los países fueron tomados por “sorpresa”, refiriéndose al colapso de los precios del crudo que hace seis meses estaban por encima de 100 dólares por barril, y hoy se ubican –como en el caso de la mezcla mexicana, a menos de 40 dólares. En este sentido, la decisión de no reducir la producción árabe de petróleo habría sido “prudente, inteligente y sagaz” según el príncipe. Esto porque de haberlo hecho, dice, ese millón o dos de barriles hubiesen sido producidos por otros, y Arabia habría perdido por partida doble: por producir menos y por bajos precios.

De este modo, Bin Talal agrega que está en completo desacuerdo con el gobierno saudí, en particular con los ministros de petróleo y finanzas en la mayoría de los aspectos, pero que en este caso particular, coincide en que se hizo lo correcto.

A pregunta sobre qué es lo que está moviendo los precios, si una sobreoferta o una débil demanda, afirma que son ambas las que se están presentando y provocaron el colapso. “Eso es lo que pasó, es una obviedad”, sentenció.

Debido a lo anterior, el príncipe saudí considera que si estas condiciones se mantienen, lo mejor es pensar que las cotizaciones seguirán a la baja todavía más. Eso sí, matiza diciendo que si se recorta la oferta y hay un cierto crecimiento en la demanda, los precios podría subir. Pero Bin Talal agrega: “estoy seguro que ya nunca vamos a volver a ver los 100 dólares. Dije hace un año que el precio del petróleo por encima de $100 era artificial, no es correcto.”

Para no dejar lugar a dudas de que no harán esfuerzo alguno los árabes por recortar la producción, señala que es casi imposible lograr un acuerdo entre los países productores, sean o no de la OPEP. La razón, asegura, es que ningún país es confiable y se engañarían entre sí, como ha ocurrido en el pasado. Asimismo, asevera que aunque ni Arabia Saudita ni la OPEP maquinaron este colapso del precio del crudo, este tendrá un efecto colateral positivo para ellos: a determinado nivel, muchas empresas de petróleo de esquisto (shale oil) quebrarán y muchos de los nuevos proyectos serán inviables.

Sobre la teoría de que hubo un acuerdo secreto entre Estados Unidos y Arabia Saudita para mantener deprimidos los precios y así castigar a Rusia por el conflicto en Ucrania, dijo: “Dos palabras: son tonterías y basura”. Según Bin Talal, sería una locura que los árabes hicieran algo así pues ambos países salen afectados simultáneamente. “Sería dispararnos en el pie si lo hacemos”, concluyó.

Pese a ello, de lo dicho por el influyente y bien informado príncipe saudí, podemos obtener varias conclusiones interesantes. Primero que nada, su empeño en tratar de dejar en claro que los árabes no tuvieron “nada que ver” con el desplome de los precios del crudo, sumado a que entrelíneas exhibe su verdadero propósito –el de combatir la nueva oferta de crudo proveniente del “fracking”, no deja lugar a dudas de que sí, hubo presiones políticas que solo pudieron provenir de Washington para tirar las cotizaciones. De este modo, Estados Unidos ejerce durísima presión contra Irán y Rusia, sus rivales, al tiempo que “estimula” la economía americana abaratando el combustible. Los daños a las compañías nacionales dedicadas a extraer shale oil, son un daño menor que les tiene sin cuidado. Al mismo tiempo, debido a la relativa peor forma en que se encuentra el resto del mundo, más la (equivocada) expectativa de que la Fed comenzará a subir sus tasas de interés este año, el dólar se fortalece.

Con la versión de la conspiración coincide el gurú de las inversiones en materias primas, Jim Rogers, quien asegura que los árabes tienen razones tanto económicas como políticas para tirar los precios, debido a que “Estados Unidos es una especie de amo que les dice qué hacer y cómo vivir la vida”.

Pero Rogers también recalca algo muy importante: la producción del Mar del Norte está declinando, la de los rusos comenzará a declinar este año y la de todos los mayores campos petroleros conocidos está estancada o en declive. Así que en el mediano y largo plazos, el mercado alcista del petróleo, de la mano del resto de las materias primas, retomará su curso. Es una mentira que no se volverán a ver precios de 100 dólares por barril.


Sin embargo, dado que no será pronto, países como México deberían poner manos en acción y prepararse ya para esta “nueva normal”. Recortar fuerte el gasto público y equilibrar las finanzas debe ser el paso inmediato, luego bajar los impuestos mientras Banxico eleva las tasas de interés de forma paulatina hasta superar el nivel de inflación, entre otras medidas urgentes que hemos propuesto una y otra vez en este espacio. No llevarlas a cabo implica que los mexicanos sufriremos los efectos de la inevitable crisis que viene de la peor manera posible. Un lujo que sin duda, no nos podemos dar.

viernes, 9 de enero de 2015

Alta inflación, con la complacencia de Banxico

Imagen: laprimeraplana.com.mx
2014 cerró con la inflación más alta de los últimos 4 años: 4.08 por ciento a tasa anual según el INEGI. Este nivel está ocho décimas por arriba del límite superior que Banco de México (Banxico) se ha autoimpuesto, e implica que cuando menos en este nivel, el poder adquisitivo de los mexicanos se ha perdido durante los últimos 12 meses. Los productos con precios al alza y mayores incidencias en el Índice Nacional de Precios al Consumidor fueron el jitomate, con un aumento de 41.09 por ciento mensual, y la carne de res, con 1.97 por ciento. En la lista de productos con precios a la baja en diciembre destacaron los servicios de telefonía móvil, que cayeron 5.58 por ciento, y la cebolla, con un descenso de 16.86 por ciento.

Aquí hemos lanzado voces de alerta desde hace meses, previendo que la inflación seguiría presionada, a pesar de las positivas esperanzas del banco central de que bajaría.

Según la Constitución, Banco de México tiene como objetivo prioritario el de procurar la estabilidad del poder adquisitivo del peso, pero como hemos visto, su trabajo ha dejado mucho que desear. El mensaje del alza de precios es que hay demasiada demanda en la economía, en parte debido al excesivo gasto deficitario del gobierno y a la promoción del crédito en vez del ahorro. Por si fuera poco, como sabe, en Los Pinos siguen empeñados en tratar de “estimular” la economía con acciones como la de impulsar el otorgamiento de “apoyos financieros” para el desarrollo de viviendas. Puras ocurrencias de burócratas.

Una economía no puede tener crecimiento sostenido si no ahorra, porque este es el pilar del capital, es decir, de la inversión productiva que genera riqueza y empleos que tanto necesitamos. No es lo mismo deuda que capital, ni expansión del crédito que acumulación de capital, condición indispensable para el crecimiento y desarrollo. Por si fuera poco, las tan ansiadas inversiones extranjeras prometidas por la reforma energética, no llegarán en el corto plazo por el colapso en los precios del crudo.

¿Qué deberíamos pedir? Primero que nada, que el gobierno equilibrara sus finanzas, que no gaste más de lo que recibe de ingresos, pues además, en los próximos años si se mantienen bajos los aludidos precios del petróleo, solo habrá dos opciones: o se recortan los gastos o expandimos aún más la deuda pública. Esta última opción sería la peor porque implica además mayores impuestos futuros.

En segundo lugar, Banxico debería comenzar a subir ya su tasa de interés interbancaria a un día, hasta que esté por arriba de la inflación. Esta tasa de referencia está en un mínimo histórico de 3 por ciento y el rendimiento de los Cetes está por debajo de ese nivel. Y claro, no es que esté bien que el Instituto Central manipule los tipos, pero por desgracia, dado que no existirá un mercado libre en el futuro previsible, es un mal menor que ahora utilice el poder que tiene para combatir la inflación y propiciar el ahorro. Es su obligación. Para ser atractivos, los rendimientos deberían estar por encima del 4.08 por ciento de la tasa inflacionaria.


Se aproximan meses difíciles y lo mejor es que tomemos acción. El tiempo de prepararse ya se terminó. Ante ello y la alta probabilidad de que ni el gobierno ni el banco central muevan un solo centímetro el curso que llevamos, no queda mucho más que tomar medidas personales de autodefensa financiera. Ya se vio que mantener el dinero debajo del colchón más allá de un fondo de emergencia tiene un elevado costo, por lo que es oportuno que se considere el refugiarse en activos tangibles –como los metales preciosos monetarios en físico, que en gran medida conserven, cuando menos, la mayoría del poder adquisitivo que nuestras autoridades se empeñan en destruir –con la falsa creencia de que estimulan la economía– “en beneficio de todos”.

miércoles, 7 de enero de 2015

Las (falsas) acciones a favor de la economía familiar

Imagen: Reuters
El domingo pasado el presidente Enrique Peña Nieto dio a conocer siete acciones “en favor de la Economía Familiar” (sic). De entrada bajaron las tarifas de luz tanto para hogares como para negocios. Este año tampoco habrá más gasolinazos ni se pagan ya costos de larga distancia en llamadas telefónicas, gracias a la reforma de Telecomunicaciones. 10 millones de familias recibirán una televisión digital para prepararse para el apagón analógico, y se anunció la puesta en marcha de un programa de impulso a jóvenes emprendedores, así como apoyos financieros para impulsar el desarrollo de viviendas. Por último, Guerrero, Oaxaca y Chiapas, ya cuentan con un trato fiscal preferencial, y se crearán tres zonas económicas especiales, con la intención de generar más actividad productiva y empleo.

Aunque todo esto en apariencia suena bien, una revisión un poco más detallada de este catálogo de medidas nos revela que, por un lado, hubo decisiones con ánimo demagógico –como las bajas en costos de la luz; por otro, beneficios que no dependían de la buena voluntad presidencial –como la suspensión del cobro de larga distancia en llamadas telefónicas– y por último, ocurrencias que no solo no beneficiarán gran cosa a los estados del Sur, sino que podrían convertirse en una costosa carga: los elefantes blancos de las Zonas Económicas Especiales.

Sobre la baja de 2 por ciento en tarifas eléctricas, ya el diputado presidente de la Comisión Especial Sobre el Suministro y Cobro de Energía Eléctrica en el DF, Alejandro Ojeda, lo decía muy bien hace unos días: trae una trampa. Y es que se reduce de 150 a solo 75 kilowatt-hora el llamado consumo básico, el medio bajará de 280 a solo 65 kW-hora adicionales y el excedente se cobrará a $2.859 por unidad. En otras palabras, sólo los hogares de muy bajo consumo sentirán un “ahorro” mínimo mientras el resto, podría ver dispararse el cobro en su recibo. Es obvio que la gente no tardará en darse cuenta del engaño.

Prueba de que recortar tarifas eléctricas se trató de una decisión populista de escritorio y no de un adelantado beneficio de la reforma energética como se dice, está en el hecho de que, durante 2014, en todas las previsiones tanto del director de la Comisión Federal de Electricidad, Enrique Ochoa, como del mismo Secretario de Hacienda, Luis Videgaray y hasta del presidente de la Comisión de Energía del Senado, David Penchyna, se estimaba que las tarifas eléctricas bajarían cuando menos hasta 2016 tan solo por cuestiones técnicas.

Lo que preocupa en el fondo, es que el presidente está dispuesto a tomar decisiones demagógicas, a cualquier costo, con tal de recomponer su baja popularidad. Se mata así un triple pájaro de un tiro porque además de atraer simpatías –además regalando televisores, favorece a su partido de cara a las próximas elecciones y busca contener el alza de la inflación. Por cierto, el efecto positivo de la ausencia de gasolinazos será de muy corto plazo en el índice inflacionario, que seguirá muy presionando.

Este ánimo de quedar bien de los discursos oficiales, revela entre líneas que las intenciones del gobierno podrían llegar incluso a las esperadas grandes alzas en el salario mínimo que, como expusimos en el artículo respectivo (“La absurda idea de subir el salario mínimo”), podría terminar perjudicando a los trabajadores menos cualificados, elevar el desempleo y la inflación. Un efecto búmeran.

Ahora bien, aquí hemos dicho que más que “zonas especiales”, sería mucho mejor que convirtiéramos a todo México en un país económicamente atractivo para los capitales y la inversión. Así los propios estados del Sur saldrían muy beneficiados. Debería hacerse pronto. Y es que como sabe, en los meses recientes ha habido una gran presión sobre el tipo de cambio que ha disparado el precio del dólar a más de 15 pesos, y la inflación sigue por arriba del 4%. Los primeros indicios de una crisis mayor, comienzan a presentarse. Ello sin contar que tanto “estímulo” a la actividad sobre todo en áreas como la vivienda, podría estar inflando una nueva burbuja en el sector.

En este espacio advertimos a tiempo que una gran cantidad de capital golondrino había inflado de manera artificial la Bolsa y al peso, y que tarde o temprano esto se revertiría. Ya está comenzando a suceder. Existe la percepción de que la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos comenzará a subir las tasas de interés este año, y eso ha sido suficiente para que el flujo de capitales ahora vaya hacia el dólar y se fortalezca. Poco importa que en realidad las probabilidades de que la Fed eleve las tasas sean casi nulas, pues no será quien reviente la burbuja en los bonos del Tesoro que ella misma infló.


Como sea, la mejor defensa para la economía nacional sería convertirnos en algo que todavía no somos, una nación de verdad capitalista, con un Estado de derecho fuerte, respeto irrestricto a la propiedad privada, mercados abiertos y libres, donde la participación estatal sea la mínima esencial para garantizar lo anterior y haya presupuesto público equilibrado con bajos impuestos. Por desgracia, nada de esto se ha anunciado todavía (ni se anunciará). Se ha dicho que si acaso, los impuestos bajarían en 2016, pero será casi imposible si se mantiene el elevado gasto gubernamental, y los precios del petróleo continúan cayendo. Queda poco tiempo para corregir el rumbo. Ojalá estas voces de advertencia, ahora sí, sean escuchadas.

domingo, 4 de enero de 2015

El mundo necesita capitalismo

Imagen: bullionstreet.com
En nuestros días es muy común que la gente se crea el viejo cuento socialista/intervencionista de que el capitalismo “es la madre de todos los males”. En este sentido, siempre bajo esta lógica equivocada, las crisis económicas que nos aquejan son producto de los “voraces” capitalistas que “explotan” a los trabajadores. La constante en todos estos casos siempre es la misma: desde los marxistas más radicales hasta keynesianos y monetaristas, confunden causas con efectos, síntomas con problemas originales y con ello, su bagaje de recetas para un nuevo sistema productivo o formas de “estimular” el crecimiento económico y la “igualdad”, en realidad termina agravando los problemas. Para decirlo claro, la aspiración socialista de igualdad solo puede ser alcanzada en la miseria generalizada.

Por cierto, Ludwig von Mises sugirió en repetidas ocasiones que desde la aparición de la teoría del valor subjetivo –en  concreto desde la publicación de Principios de Economía Política del austríaco Carl Menger en 1871, el propio Marx parece haberse dado cuenta de las graves deficiencias de su teoría del valor-trabajo y por tanto, de su crítica de la “explotación” capitalista. Ante ello, luego de haber publicado el primer volumen de El Capital en 1867, se abstuvo de hacer lo propio con los dos siguientes. Engels los editaría más tarde pero solo después de la muerte de Marx ocurrida en 1883.

De modo que quienes piensan que lo que tenemos en nuestros días es capitalismo auténtico, olvidan por ejemplo que para que este exista, es condición indispensable que haya respeto irrestricto a la propiedad privada que escasea hoy en día. Esta primera condición es necesaria y suficiente para que el principal incentivo de la función empresarial –el derecho a quedarse con el fruto de su creatividad emprendedora, continúe llevando a la humanidad por la vía del progreso en todos los ámbitos. Quien ataca la propiedad privada y por tanto al capitalismo, está atentando –se dé cuenta o no, contra los avances de nuestra civilización que han permitido que la persona promedio de hoy, pueda gozar de un nivel de vida que reyes del pasado ni siquiera hubiesen soñado.

Garantía de propiedad privada, por tanto, es sinónimo de libertad para las personas; lo opuesto, lo es de absolutismo. La expresión de la libre voluntad, claro está, quedará de manifiesto en el mercado donde pueden intercambiarse bienes y servicios entre individuos. Una economía de mercado, entonces, no puede funcionar adecuadamente con intervenciones/manipulaciones externas, en especial, la gubernamental. Como debe quedarnos claro, para que exista un verdadero respeto a lo ganado por las personas, los impuestos deben ser lo más bajo posible, pues de hecho son una confiscación de la ganancia privada. Pero bajos impuestos implican por fuerza que los gastos de los gobiernos sean mínimos y en todo caso cuando menos sus finanzas deban estar equilibradas, para no endeudar a los habitantes de su jurisdicción. Nada de esto es la regla sino la excepción en el mundo.

La primera obligación del Estado es la de garantizar la seguridad, tanto de las personas como de sus bienes. No debe ser que el primero en atentar contra ella sea el propio gobierno. Así que sin un Estado de derecho pleno y peor si las tasas impositivas son elevadas, no puede haber garantía de propiedad privada, ni capitalismo y mucho menos crecimiento y desarrollo económicos. ¿Será casualidad que México siga como siempre en el atraso?

A propósito, de la misma manera se atenta contra la propiedad privada, el capitalismo y el progreso, por la vía de la corrupción monetaria. Los intervencionistas gracias a la inflación –entendida como la expansión crediticia sin límite, encontraron la manera de meter la mano en los bolsillos de todos, aún si el dinero se encuentra debajo del colchón. Con un fraudulento sistema de dinero fíat, de papel, sin el freno disciplinario del patrón oro, se crear y gastar dinero de la nada y con ello, destruir el poder de compra (vía alza de precios) de todos. Sobra decir que los que más pierden son la población de menores ingresos –a los que los intervencionistas dicen querer beneficiar, y se estimula el gasto excesivo mientras se aniquila el ahorro.

Éste es, por cierto, la piedra angular de la acumulación de capital, pues para que exista necesita primero hacerlo en forma de ahorro. Sin éste no hay capital, y como ya vemos, sin reposición continua del  capital desgastado la desgracia económica está más que garantizada: si el capitalismo nos trajo hasta aquí, su destrucción nos regresará a la Edad de las Tinieblas.

Se equivocan pues aquellos que piensan que la depresión actual fue consecuencia de las “contradicciones” del capitalismo: es el intervencionismo gubernamental y de los bancos centrales el que lo está destruyendo. Fue ese intervencionismo el causante de la Gran Depresión –como ya lo comentamos en la serie de artículos que inició con la entrega “Nueva Escuela Austríaca de Economía (NASOE): el encuentro de Londres”, y lo es de la depresión actual. Esa “mano negra” oficial es la causante del ciclo económico de auge y depresión, siempre continuo y creciente hasta el colapso final. Reiteramos, lo peligroso no sería acabar con capitalismo si eso no significara a su vez destruir el avance de nuestra civilización, y con ello, acabar con la vida de millones de seres humanos.

De manera que la ingenuidad y/o el buen corazón de los socialistas, sea que se disfracen de keynesianos o bajo el nombre que sea, que aspiran a un mundo económico igualitario, no debe ser motivo para que se abandone el análisis racional del mundo económico, como el que de manera incansable realizan la Escuela Austríaca y la NASOE. Es demasiado lo que está en riesgo.


El mundo necesita capitalismo y a México le urge. Que no se confunda más deuda con capital, expansión crediticia con acumulación de capital, ni falsa “igualdad” con justicia. Lo justo es que tengamos un mundo en el que la libertad sea la regla y no la excepción, en el que cada uno decida lo que más le conviene y con ello, genere un proceso empresarial creativo, pacífico y coordinador que nos permita seguir avanzando en todos los ámbitos de la acción humana.

viernes, 2 de enero de 2015

La salida de la crisis económica (V y última)




(Lea aquí la cuarta entrada de la serie: Capitalismo = progreso; socialismo = miseria)

Imagen: thelifeteacher.net
La serie de entregas sobre el importante libro “Teoría e Historia” de Ludwig von Mises, concluye con este artículo. Si bien la obra está dedicada en gran parte al pasado, también nos deja en claro que la acción humana es capaz en todo momento de cambiar su futuro, y por tanto, aunque es posible hacer ciertas predicciones con base en la teoría que determina su actuar, la realidad es que aquél siempre es incierto.

No podría ser de otra manera, a pesar de los esfuerzos positivistas por forzar en economía un método inadecuado para estudiarla y analizarla, como si de una máquina se tratara en la que ajustar tornillos fuera suficiente para su “correcto” funcionamiento, y conocer de antemano cuál será el resultado. Mises es categórico en su afirmación de que no es posible encontrar lo que no existe, refiriéndose por supuesto, a las constantes en la acción humana. Lo único invariable en ella es su variabilidad. Es por eso que emplear el mismo método de las ciencias naturales en la economía, es no solo incorrecto sino perjudicial.

En los turbulentos tiempos económicos actuales, las enseñanzas de Teoría e Historia son fundamentales, pues por desgracia, el intervencionismo, el Estado benefactor y las políticas de los bancos centrales actuales, no abonan a la acumulación de capital, a la libertad de acción de las personas y por tanto, al continuo progreso y crecimiento de la población. Se está matando al capitalismo desde adentro, y se comete el error de pensar que los avances que ha traído son automáticos y permanentes. Nada más alejado de la realidad. Justo por ello, nuestra civilización está en riesgo. El progreso tiene que estarse alimentando permanentemente con más acumulación de capital, y el intervencionismo presente lo está destruyendo. De ese tamaño es la gravedad del asunto.

Mientras tanto, intervencionistas y socialistas con su demagogia, siguen engatusando a millones de personas con falsas promesas de “igualdad” no solo ante la ley, sino absoluta y en especial, económica. Lo malo es que lo que no dicen, es que sus políticas solo pueden alcanzar su idea igualitaria en la miseria de todos, no en la abundancia.

Así que de la revisión de esta obra de Mises debería quedarnos claro que ese sueño socialista es falaz –aunque hoy por hoy se le disfrace con otro nombres y eufemismos, y que en el fondo lo que esconde es un ánimo político totalitario, beligerante, discriminador y peligroso, opuesto a lo que ha permitido a la humanidad alcanzar su actual nivel de desarrollo: la cooperación, coordinación, la propiedad privada, la función empresarial y la acumulación de capital.


Por lo tanto, se debe combatir el error por medio de la razón. La confusión entre medios y fines, entre medios adecuados y no adecuados para el continuo progreso así como entre causas con efectos, son algunos de los problemas de nuestro tiempo que le revisión de la obra completa de Mises, nos ayuda a clarificar. Es una luz al final del túnel. Si lo que queremos como humanidad es avanzar en el aspecto económico, político y social para salir de la depresión económica que nos tocó vivir, no hay otro camino que el de la libertad de las personas. Imprimir billetes sin límites para “estimular” la economía, expandir el endeudamiento y derrochar dinero público –las viejas recetas de las corrientes económicas predominantes, nos mantienen con rumbo al precipicio. Es hora de corregirlo antes de que sea demasiado tarde.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Capitalismo = progreso, socialismo = miseria (IV)




Imagen:
misesecuador.drupalgardens.com
(Lea aquí la tercera entrega de esta serie)

Las filosofías de la historia no deben confundirse con las interpretaciones filosóficas de la historia. Estas últimas no intentan descubrir hacia dónde se dirigen los destinos de la humanidad de acuerdo a los designios de la Providencia. Las primeras en cambio, estudian los fines que tienen una función importante en la determinación de los acontecimientos históricos, es decir, los fines que los individuos o grupos persiguen, pero sin opinar acerca de la finalidad y el significado del proceso histórico o de un destino “superior” para la humanidad.


Aún así, hay interpretaciones igualitarias de  la historia que parten de que hay una sola especie de hombre, y que por tanto “todos somos iguales”. Pero lo cierto es que cada persona desde que nace es diferente de todas las demás, diferencias que no llegan a la estructura lógica de la mente humana. Pese a ello se han empleado prejuicios políticos, apoyando el socialismo igualitario, para atacar el principio liberal clásico de la igualdad ante la ley, diferente claro, de la “igualdad absoluta”.

Según estos atacantes, las desigualdades de ingresos y riqueza son el resultado de la “explotación” de las masas producidas por una violencia arbitraria. Pero esta interpretación de la historia da por hecho que la evolución histórica es hacia la permanente mejora de las técnicas de producción, a acumular riqueza y a dotar los medios para la subsistencia del hombre. Esto es un error, pero que conduce a que se crea que decisiones políticas como las disposiciones fiscales dirigidas a “reducir la desigualdad” no crean daño alguno. Es todo lo contrario. El progreso no es un proceso automático sino uno que debe alimentarse de manera continua, trabajo por cierto, que sólo es posible por la vía capitalista. El socialismo traería miseria generalizada porque atenta contra la libertad individual, la propiedad privada, y por tanto, contra el estímulo y motivación principal para la innovación, la creatividad, la acumulación de capital y la función empresarial: la obtención de ganancias. En realidad, lo que esconden los apologistas del socialismo es una forma de gobierno despótico que no avanza hacia el progreso.

Para decirlo con claridad, aunque existe una interpretación de la civilización actual aceptada en general, con la cual se separa los aspectos espirituales de los materiales, Mises nos dice en Teoría e Historia que esta separación llama a la sospecha porque se basa en el resentimiento y no en la observación objetiva. Se considera así quizá a manera de “consuelo” que el aspecto espiritual es “más elevado” que el meramente materialista que caracteriza al capitalismo. Sin embargo, la abundancia y los avances que ha traído el capitalismo al mundo ha sido a su vez aceptado por todos los países del orbe como una aspiración, como algo que desean para sus propios pueblos. Las evidencias han demostrado la gran equivocación de Marx, quien vaticinaba el fin del capitalismo por la creciente “explotación” y empeoramiento de las condiciones de la “clase proletaria”. En realidad, es el intervencionismo el que lo está socavando.

Debería quedar muy claro que la cuestión de sobre cuál sistema logra mejor el bienestar material se puede alcanzar solo mediante el análisis de su funcionamiento. Esto es lo que han hecho los economistas. Así que por eso Mises califica de irresponsable el que la ética y la religión combatan al capitalismo y apoyen a otro sistema sin investigar a plenitud las consecuencias económicas del socialismo y el intervencionismo.

Mises nos explica el cambio en la tendencia hacia la libertad que tanto pensaron los filósofos de la Ilustración como un hecho irreversible. Este cambio nos dirige hacia el totalitarismo, con lo que muchos refuerzan sus tesis de que el socialismo es el “destino” de la humanidad. En este contexto, el concepto de igualdad de riqueza y de renta logró implantarse muy bien en la sociedad, por una causa originaria: la idea de propiedad de la tierra en cantidades iguales. Bajo esta creencia, todos los males de la humanidad se reducían a que había personas que tenías tierras de más y quien no tenía nada para su subsistencia: una “injusticia”. Mises afirma que la idea de igualdad en la distribución de la tierra es una “perniciosa ilusión. Su puesta en práctica hundiría a la humanidad en la miseria y el hambre y destruiría la civilización misma.”

Y es que en ese ambiente no cabe la división del trabajo que no sea la especialización regional de acuerdo con las particulares condiciones geográficas de los territorios. Sin división del trabajo no hay productividad. Bajo la división del trabajo las tierras son cultivadas con lo que el producto que, para su terreno, tendrá las condiciones más rentables. Más que el tamaño de la finca lo que importa es su productividad para obtener utilidades, es decir, lo que el mercado demanda con mayor urgencia para consumir, no solo lo que las familias necesitan para su autoconsumo. En ese extremo, gran parte de la población mundial perecería por hambre.

Como puede entenderse, desde el punto de vista de la historia la doctrina de la distribución igualitaria de la tierra preparó el terreno para la “legitimación” de la demanda y aspiración socialista de igualdad.

En su obra, Mises deja muy en claro a los liberales y economistas que es nuestra plena responsabilidad el expresar sus ideas y pensamientos de forma convincente. Para que la evolución de los asuntos humanos continúe por la vía del progreso es necesario que haya autores, pero también mensajeros y diseminadores de ideas benéficas, de modo que si el totalitarismo se implanta de manera general en el mundo, no podremos excusarnos de responsabilidad.


No se pierda la próxima y última entrega de esta serie: “La salida de la crisis económica”.