miércoles, 26 de noviembre de 2014

DÍAS DECISIVOS SE VIVEN EN EL MERCADO DEL ORO




Imagen: The Guardian
La semana pasada le informé que el oro de las reservas internacionales de Ucrania habría sido “saqueado”, y que el destino probable era la Reserva Federal de Nueva York (NY). Aunque en el papel el Banco Nacional de ese país (BNU) contaba al cierre de septiembre con poco más de 40 toneladas del metal precioso, la más reciente actualización reportada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) al corte de octubre, revela que ya solo le quedan 26 tons.

Es decir, en el transcurso de un mes los ucranios vendieron un total de 14 toneladas de oro de sus reservas. Esta cantidad equivale a casi el 80 por ciento del total de lingotes que se habrían llevado los americanos (17.7 tons.). Si el BNU aún conservaba algún derecho en el papel sobre ellos, ahora ha perdido lo último que les quedaba a cambio de muy poco, pues decidió liquidar ese oro durante el mes en que se tuvieron los peores precios por onza de los últimos cuatro años. Pésima decisión.

Mal y de malas, Ucrania ha estado consumiendo sus reservas internacionales desde mayo, que se han desplomado 30 por ciento en solo cinco meses. Ya sin oro físico que los respalde, los ucranios se han rendido por completo ante el sistema monetario occidental, justo en el momento en que otros países como China y Rusia, se preparan para su colapso.

Otros más, como es el caso de Holanda, también están tomando medidas al respecto. No por nada anunciaron el viernes pasado la repatriación de 122.5 toneladas de oro, que llegaron en secreto a Ámsterdam procedentes de NY.

De manera que el oro vive días y horas decisivos.

Y es que a este movimiento por la repatriación de reservas de oro, se siguen sumando adeptos. Por ejemplo, la principal oposición pide que Francia haga lo propio. La líder derechista Marine Le Pen publicó este lunes una carta abierta al gobernador del Banco de Francia, Christian Noyer, para que se ordene la “urgente” repatriación del oro francés. Le Pen pide además que se suspenda todo programa de ventas del metal precioso y una gradual conversión de las reservas de divisas en él hasta alcanzar el 20 por ciento del total que recomienda, aprovechando cada caída significativa del precio por onza.

Por último, debemos resaltar que el próximo domingo Suiza celebrará ya su referéndum para decidir sobre tres aspectos fundamentales: si los suizos quieren que el Banco Nacional incremente sus reservas de oro a 20 por ciento del total, si creen que el SNB debería detener sus ventas del metal precioso y si consideran que todos sus lingotes deberían ser repatriados a territorio nacional.
Esta propuesta conocida como “Salvemos Nuestro Oro”, enfrenta por desgracia para ese país la dura oposición del gobierno y el banco central, leales a los intereses de Estados Unidos. Las encuestas más recientes anticipan que la votación mayoritaria será por el “no”, a causa de la campaña de miedo que se ha orquestado en su contra. Lo único que en realidad quieren los políticos suizos es seguir teniendo el privilegio de manipular el mercado de divisas imprimiendo cantidades ilimitadas de francos para devaluarlo.

Hay analistas que anticipan que, de ganar el “sí”, el precio del oro se dispararía, pues el SNB tendría que comprar unas 1,500 toneladas durante los próximos cinco años. Bajo esa lógica, un “no” pegaría duro a los precios. No obstante, sin importar lo que suceda en el corto plazo con el referéndum suizo, lo cierto es que el gran movimiento mundial por el oro seguirá avanzando, y el protagonista, es el continente asiático.

Así que aquellos que se están rezagando como México, que se niega a repatriar sus reservas áureas desde Londres, más valdría que aceleraran el paso. Hay más oro en el papel del que es posible entregar en físico, por lo que debemos prepararnos para el inevitable momento en que el castillo de naipes de la impresión desenfrenada de billetes en el mundo, colapse por su propio peso. Una gran depresión, llama a la puerta.

domingo, 23 de noviembre de 2014

OTRA SEÑAL: HOLANDA RETIRA SUS RESERVAS DE ORO DE NY




DNB: foto WSJ
El viernes pasado, el Banco de los Países Bajos –u Holanda como se le conoce comúnmente– anunció un “ajuste a su política de localización de inventarios de oro”, que levantó muchas cejas: sacó de plano 122.5 toneladas de oro de la Reserva Federal (Fed) de Nueva York para llevárselas a Ámsterdam. El total retirado equivale a cerca de 5 mil millones de dólares, y a casi la totalidad de reservas de oro del Banco de México (Banxico), de apenas 123.1 tons.

Como saben los amables lectores de este blog, el mundo está cambiando a una velocidad vertiginosa, y en materia monetaria, esto se está reflejando en la huída masiva de oro desde Occidente hacia Oriente. El oro nunca se equivoca: siempre va donde están la abundancia, el ahorro y la riqueza, nunca se queda en manos quebradas.

Es así que el fraudulento e insostenible sistema monetario basado en el dólar, está mandando señales muy claras de agotamiento.

Aunque todavía son minoría, allá fuera hay mentes inquisitivas que se están dando cuenta de que lo mejor, es irse preparando para el momento del colapso. Por eso tanto inversores individuales como institucionales y hasta bancos centrales, están comenzando a atesorar todo el oro que pueden en forma física, que es la única forma de inversión real. La compra de “oro” papel es mera especulación con grandes riesgos.

Por eso en esta columna hemos hecho llamados explícitos a nuestros lectores para que, si tienen oro o plata en manos ajenas, reclamen cuanto antes su entrega material. Esa recomendación la hemos convertido en exigencia para el Banxico, que tiene insignificantes 3 toneladas en sus bóvedas mientras el grueso de sus tenencias, 120 tons., se supone que están custodiadas en el Banco de Inglaterra (BoE por sus siglas en inglés). Por desgracia, nuestra demanda de que el poco oro de las reservas de México sea repatriado, no ha merecido ninguna respuesta positiva por parte de la institución que gobierna Agustín Carstens.

Muy distinta es la situación de otros bancos centrales que cada día atienden nuestras voces de alerta. En el pasado, el caso más destacado había sido el de Alemania, que a principios de 2013, dio a conocer que por medio de un lentísimo proceso de repatriación, transportaría de la Fed de NY a Fráncfort un total de 300 tons. de oro. El proceso concluiría en 2020, por lo que cada año en promedio debía recuperar al menos 60 tons. Para “sorpresa” de propios y extraños, el año pasado los alemanes sólo recibieron 5 tons. A ese ritmo les tomaría 60 años repatriar sus lingotes, en vez de siete. Se esgrimieron toda clase de pretextos de “logística” para este retraso, pero lo cierto, es que todo se resume en que los americanos no le quisieron entregar su oro al Bundesbank (banco central alemán).

Estados Unidos le recordó así por vías diplomáticas al gobierno de Angela Merkel quién es el que manda, y como fieles lacayos, los funcionarios alemanes agacharon la cabeza. Todo indica que el Bundesbank ha decidido desistirse de su demanda de repatriación. El banco privado más importante de ese país, el Deutsche Bank, en un reporte firmado por el analista de investigación Robin Winkler, confirmó que “dificultades diplomáticas” fueron la probable causa del retraso. Y es que ya a principios de siglo el Bundesbank repatrió en total 930 toneladas del oro alemán situadas en el BoE, así que no deberían tener problema alguno en preparar la logística para solo 300 toneladas.

Pero esta vez fue el Banco de Holanda (DNB) el que le puso la muestra a todos: primero organizó durante meses las medidas de seguridad y luego concluyó la repatriación del oro en secreto este mismo año. Concluido el proceso, lo hizo público. Con la política de distribución anterior, 51% de sus reservas áureas (612.5 tons.) estaba en Estados Unidos. Ahora, solo dejó el 31%. El resto está ya en Ámsterdam (31%), Ottawa (20%) y Londres (18%).

El comunicado oficial afirma que de este modo, el “DNB está en línea con otros bancos centrales que mantienen gran parte de sus inventarios de oro en sus propios países […], esto puede tener también un efecto positivo en la confianza del público.” El portal Telegraaf.nl informó que el portavoz del DNB dijo que ya no era aconsejable mantener la mitad de su oro en Estados Unidos, "tal vez eso fue durante la Guerra Fría, no ahora”, concluyó. Según Dutch News, la cadena pública de televisión NOS confirmó que el traslado de los lingotes se hizo por barco.


De manera que ni Alemania, ni México ni ningún otro país tiene pretexto válido para no repatriar su tesoro, o al menos parte de él cuanto antes. Los holandeses ya hicieron lo correcto. Ahora, los demás deben apresurar el paso, porque el tiempo, juega en nuestra contra.

viernes, 21 de noviembre de 2014

MÉXICO NECESITA LIBERTAD




Imagen:
elcentrohistoricocdmx.blogspot.com
Ayer diversos grupos de manifestantes salieron de nueva cuenta a las calles en diversas ciudades del país y del extranjero. Desde los pacíficos estudiantes hasta los grupos violentos que con mayor frecuencia se presentan, se expresaron con varios gritos de batalla en nombre de los desaparecidos de Ayotzinapa. Uno de los más repetidos es sin duda “¡Que renuncie el Presidente!” y varias consignas similares. Eso está muy bien. La libertad de expresión no debe coartarse bajo ninguna circunstancia.

Es comprensible el sentimiento de malestar y hartazgo de la mayoría de los mexicanos, incluido el de quien esto escribe, por vivir en un país en el que las oportunidades para los jóvenes son mínimas, los empleos escasos y los ingresos bajos. También porque no existe el imperio de la ley y el Estado no garantiza una de sus obligaciones primarias: la integridad física de las personas y de sus bienes. Tenemos miedo y por desgracia, esa es la permanente “normal” en México. Todos lo sabemos.

La peor parte es que no se vislumbra quién pudiera cambiar esta situación en el corto plazo, y el gobierno federal por los resultados alcanzados hasta hoy, no será quien lo haga. Nuestro problema es sistémico.

Por eso, el mejor ángulo desde el cual debe verse lo que está sucediendo en el país, es el de la falta de libertad. Poco se habla de ello pero, la solución real a la crisis económica, política y social que vivimos no puede pasar por otro camino.

Según la primera acepción de esa palabra en el diccionario de la Real Academia Española, libertad es la “Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.” El garante de esa libertad, por supuesto, no puede ser otro que el Estado, sin el cual, la convivencia civilizada no puede perdurar. El respeto a los derechos ajenos se tiene que hacer valer y quien los quebrante, tiene que ser castigado en consecuencia, sin excepciones. De ahí que resulte indispensable que la estructura estatal cumpla de manera eficaz y eficiente con sus funciones o no puede haber libertad.

No por nada en México la violencia en distintas formas se ha vuelto una constante. Si el encargado de hacer valer la ley siempre por medio de la violencia legítima no cumple con su cometido, entones el resultado no puede ser otro que la corrupción, la impunidad y el auge del crimen. En lo económico eso se reflejará en un bajo nivel de crecimiento y desarrollo, pues la abundancia y la prosperidad solo pueden habitar donde exista la libertad. Y es que, ¿cómo podría prosperar una nación en la que el respeto a la propiedad privada y el derecho a conservar lo ganado sea opcional o condicionado a la voluntad de alguien en el gobierno o el crimen organizado? Eso no es posible, como tampoco el que se pueda atraer inversiones ni que los empresarios hagan un adecuado cálculo económico sin un mercado libre. La consecuencia inevitable es estancamiento y pobreza.

De modo que un Estado que no da libertad, para poder sobrevivir a trompicones, tiene que recurrir a falsos remedios decididos y de facto para sobrellevar la justificada inconformidad de las personas. Entre ellos se incluyen la tolerancia a la corrupción –bajo la idea de que si todos somos corruptos entonces lo más conveniente es no hacer nada, sino formarse en la fila a esperar el turno–, la complicidad entre los criminales y autoridades de todos niveles para mantener la “paz” en sus zonas de influencia, la aplicación selectiva de la ley y un interminable etc.

En lo económico ese Estado inoperante recurrirá a políticas socialistas para contener el descontento. Eso asegura que los gobiernos tenderán permanentemente a tener presupuestos deficitarios, deudas crecientes e inflación. Todo, con tal de dotar a los ciudadanos de toda clase de “beneficios”, subsidios y supuestos “derechos” para evitar cualquier peligrosa insurrección social. Lo malo es que olvida que lo que se le carga al gobierno, lo terminamos pagando nosotros y con intereses. Sobra decir que la mano del fisco y su carga impositiva recaerán con más fuerza sobre aquellos con mayores ingresos, pues el problema, dicen, es la “desigualdad”. Un sofisma.

El Estado pues, ante el temor que le produce su incapacidad de garantizar la libertad de las personas, se meterá hasta los más profundos recovecos que encuentre para intentar controlarlo todo, incluido los precios. La paranoia estatal por tanto, tenderá a sobrerregular y a tratar a sus ciudadanos como si fueran niños. Así, decide lo que “está bien” y lo que “está mal” para ellos.

La guerra contra las drogas es quizá uno de los mejores ejemplos. Por cierto, la prohibición dota de amplios recursos y poder al crimen organizado –al vender productos por encima del precio que le daría el mercado libre si fuesen legales, para seguir corrompiendo a las autoridades. El círculo se cierra.

Por eso México necesita libertad, le urge.

Todos los simpatizantes de la causa de Ayotzinapa están en lo cierto, México necesita cambiar. Pero el centro de su lucha y la de todos debe ser la demanda de libertad y un Estado que la garantice. Se equivocan si creen que con la renuncia del presidente el ansiado cambio llegará. Para decirlo claro, ningún partido político actual nos puede sacar del agujero en el que estamos por una sencilla razón: todos, en mayor o menor grado están por el intervencionismo estatal. En otras palabras, no están por defender nuestra libertad. Cambiar de nombres y siglas no servirá de nada, si la idea común en ellos es que pueden saber mejor que nosotros qué es lo que nos conviene.


Pero nadie puede perseguir mejor el bienestar propio que uno mismo. Ese es el cambio original que necesitamos, señoras y señores políticos. Por ello, las altas y genuinas metas a las que aspiramos como sociedad, pasan por la plena libertad individual. Llegó la hora de dar el paso.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

UCRANIA LO ADMITE: LE SAQUEARON SUS RESERVAS DE ORO





Válery Gontareva, Gobernadora
del BNU.
En marzo pasado informamos la noticia –no confirmada por fuentes oficiales– de que el oro de las reservas internacionales de Ucrania, había sido sacado del país. El destino probable era la Reserva Federal (Fed) de Nueva York. La única fuente disponible fue la del periódico Iskra News. Según su crónica, el avión con el cargamento áureo despegó del aeropuerto internacional de Boryspil. Las cajas que se presume contenían los lingotes habrían sido subidas a la nave por quince personas uniformadas de negro, con máscaras, chalecos antibalas y armados con ametralladoras.

Así las cosas, en ese momento dijimos que dadas las circunstancias de ese país, no era descabellado que así hubiese ocurrido: los americanos les estarían cobrando el precio de su “liberación” en oro puro, al tiempo que Alemania les demandaba a su vez la repatriación de buena parte de sus tenencias del metal precioso, supuestamente, resguardadas en la Fed.

Sin embargo, esta vez nadie menos que la propia gobernadora del Banco Nacional de Ucrania (BNU), Válery Gontareva, reveló en una reciente entrevista televisiva que “en las bóvedas del banco central ya casi no queda nada de oro. Hay una pequeña cantidad de lingotes restante, pero es solo el 1% de las reservas”.

Esto llama la atención por varias razones. En primer lugar, en febrero de este año –cuando entraron en funciones las nuevas autoridades que desplazaron al defenestrado presidente Víktor Yanukóvich, el Consejo Mundial del Oro (WGC, por sus siglas en inglés) reportó que las reservas áureas ucranianas eran de 42.3 toneladas. De ellas, según el portal Rusila.su, solo 21 tons. se encontraban físicamente en bóvedas del BNU. La revelación la habría hecho Sergei Arbuzov, gobernador del banco central ucranio de 2010 a 2012.

No obstante, gracias a lo comentado por Gontareva podemos hacer algunos cálculos interesantes. Si usamos las cifras de reservas internacionales del BNU (12,586.69 millones de dólares) y el precio del oro (aprox. 1165 dólares la onza) ambos al cierre de octubre, podemos estimar que  en sus bóvedas hay poco más de 108 mil onzas troy, equivalentes a 3.3 tons. de oro físico. Si según Arbuzov antes había 21 tons., ¿adónde fueron a parar las 17.7 tons. restantes? Y más importante, ¿quién se las llevó y a cambio de qué?

La versión aludida al principio de este artículo, retoma fuerza: se las llevaron los americanos.
Es conveniente señalar que al corte de septiembre de 2014, el WGC registró para Ucrania un total de 40.4 toneladas. Eso significa que de febrero a septiembre, el BNU vendió 1.9 tons. –no se sabe si en oro papel o lingotes, en un período en el que el precio por onza se venía abajo. Pésima jugada. Pero incluso si suponemos que vendió en físico y restáramos esas casi 2 tons. de las 17.7 tons. que ya salieron de Ucrania, hablamos de que por lo menos 15.8 tons. que antes tenían, fueron intercambiadas por un simple papel. Dada la cerrazón de la Fed a revelar información, es muy probable que sí, ahí haya dado a parar el oro ucraniano. Los saquearon.

En suma, los habitantes de ese país están cada vez peor. No sólo su banco central está liquidando su de por sí poco oro en muy mal momento, sino que además, los contados lingotes que antes estaban en sus bóvedas, se han esfumado. Nunca los volverán a ver.

A la hora crítica, de nada les servirán 3.3 toneladas de oro físico si el resto de sus reservas áureas (37.1 tons.) son de metal imaginario, por estar en bóvedas extranjeras.

A propósito y hablando de países sumisos al sistema, México está proporcionalmente peor que Ucrania. Mientras esta tiene el 1% de sus reservas en lingotes dentro de su territorio, nuestro país cuenta con apenas 3.1 tons. en el Banxico, que corresponden al 0.06% del total de reservas internacionales. El resto, 120 tons., se supone que está en el Banco de Inglaterra.

Como aquí hemos aseverado, Ucrania sólo está siendo utilizada por los intereses estadounidenses. El propósito es acorralar a Rusia en su propio vecindario, y este conflicto, es el pretexto perfecto para imponer sanciones a Moscú, que con razón se resiste a la hegemonía de Estados Unidos. Mientras tanto, los ucranios, son los que más tienen que perder en esta disputa. No le importan un comino a Washington.


Se confirma por desgracia lo que aquí decíamos en marzo: Ucrania se ha quedado sin oro, está quebrada y ya perdió la península de Crimea. Un precio demasiado alto le ha costado la sumisión de su clase gobernante ultranacionalista a los intereses occidentales, y lo peor, es que al final les terminarán dando la espalda. Su sueño de ingresar a la OTAN tampoco pasará de ahí. Los ucranianos fueron engañados, utilizados y saqueados por el gobierno de Obama con la bandera de la “libertad”, y la resaca, apenas comienza.

lunes, 17 de noviembre de 2014

CUIDADO, ¡NO SE METAN CON RUSIA!




Imagen: cbc.ca
El fin de semana se celebró la cumbre del G20 en Australia, y entre lo más comentado fue la fría recepción que dio la mayoría –en particular los del G7, al presidente ruso Vladimir Putin. Como es obvio, el liderazgo de Estados Unidos sigue haciendo que Canadá, Reino Unido, Japón o la propia Australia luzcan como auténticos lacayos. Durante el encuentro aprovecharon cada oportunidad para hacerle saber a Putin que no era bienvenido. La razón central de este desencuentro es el papel que ha jugado Moscú en el conflicto con Ucrania. Obama sigue acusando el envío de armas y la presencia de tropas rusas en el Este ucraniano. Ante tal aversión, Putin abandonó la cumbre antes que todos.

Lo que está claro es que a pesar de las sanciones que le han impuesto, el líder ruso no se está cruzando de brazos, sino que está reforzando sus capacidades de defensa en el plano político, financiero y militar.

En este último por ejemplo, la fortaleza de su arsenal nuclear se ha incrementado. El medio ruso Pravda, publicó hace unos días que sus Fuerzas Nucleares Estratégicas (SNF, por sus siglas en inglés) son incluso ya más avanzadas que las de Estados Unidos, al asegurar una paridad total de ojivas en un menor número vehículos. El mismo Departamento de Estado norteamericano reveló en septiembre que por primera vez desde el colapso de la Unión Soviética, Rusia los había alcanzado. Según su reporte, los rusos cuentan con 528 vehículos portadores de 1,643 ojivas, mientras que Estados Unidos tiene 794 vehículos para 1,652 ojivas. La ventaja rusa se potenciará en el futuro, toda vez que funcionarios han prometido rearmar a las SNF con misiles de nueva generación.

Asimismo, a finales de octubre, jets de la OTAN interceptaron 26 aviones de la Fuerza Aérea rusa en dos días, un nivel inusual de actividad. También, el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigu, anunció la semana pasada que sus fuerzas realizarán patrullajes aéreos regulares desde el Océano Ártico hasta el Caribe y el Golfo de México, algo que no hacían desde la Guerra Fría. No están jugando.

En el plano financiero, Moscú se prepara para la hostilidad económica occidental comprando cada vez más oro. De hecho, durante el tercer trimestre de 2014, Rusia compró 55 toneladas del metal para sus reservas según datos del Consejo Mundial del Oro (WGC, por sus siglas en inglés). Con ello, su banco central se  convirtió en el máximo consumidor entre sus pares en el período señalado, aprovechando desde luego, la caída manipulada de precios del metal precioso. Cabe agregar que durante la pasada década, Rusia ha triplicado sus tenencias áureas que ya suman más de 1,150 toneladas.

No por nada el afamado inversionista americano Jim Rogers –el gurú de las materias primas, ha dedicado gran parte de sus más recientes declaraciones y entrevistas al tema Rusia. Rogers asegura que las sanciones occidentales contra Moscú no le harán un daño mayúsculo, pero sí en cambio los han empujado a los brazos de China, y a largo plazo, el perjudicado será Estados Unidos. Esta relación bilateral tendrá consecuencias muy positivas para Rusia, toda vez que los chinos serán la máxima potencia económica del presente siglo. El acuerdo firmado este año entre ambos para la provisión de gas ruso a China, es uno de los mejores ejemplos de esta cercanía. Asimismo, durante la cumbre de la APEC la semana pasada, Putin tuvo una recepción muy distinta a la del G20, pues la calidez del presidente Xi Jinping y su trato preferencial fueron evidentes.

De manera que en el plano político, Putin también se está preparando y lleva las de ganar. La revista Forbes lo ha vuelto a catalogar por segundo año consecutivo como la persona más poderosa del mundo, por encima del presidente chino Xi Jinping y por supuesto, Barack Obama.

La lección para los soberbios mandatarios americanos y europeos debería ser muy clara: no se metan con Rusia, pues ese oso feroz no está dispuesto a ser pisoteado. Las consecuencias podrían ser graves. Ahora que si lo que quieren es llevar al mundo hacia una gran guerra, van por el buen camino, pero sin duda, una conflagración global es lo último que la mayoría de habitantes de este planeta desea. En vez de eso mejor saquen las manos de la economía, equilibren sus presupuestos y hagan que sus bancos centrales promuevan el ahorro, pues crecimiento sostenido es lo que necesita la humanidad, no que se comiencen a soltar las primeras bombas.

jueves, 13 de noviembre de 2014

LUCES AMARILLAS EN EL SISTEMA FINANCIERO MEXICANO




Foto: El Financiero
Hay luces amarillas en el sistema financiero mexicano. Entre los riesgos internos destacan un (inevitable) debilitamiento de la actividad económica nacional, los crecientes niveles de crédito al consumo, su morosidad y el nivel de deuda privada de empresas nacionales con el extranjero. Los externos son, sobre todo, una reversión abrupta de los flujos de capital, el agravamiento de los desbalances causados por los “estímulos” monetarios de los principales bancos centrales del mundo, la desaceleración de la economía global y las tensiones geopolíticas.

Lo anterior lo dio a conocer esta semana el Banco de México. Su gobernador, Agustín Carstens, dijo durante la presentación del “Reporte Sobre el Sistema Financiero” que los créditos personales y de tarjeta de crédito tienen una morosidad que está aumentando, y empieza a llamar la atención, lo mismo que la deuda de empresas que están aprovechando el entorno internacional –de tasas de interés artificialmente bajas, para financiarse en el exterior.

Para decirlo claro, hay personas y empresas que pese a que no tienen una buena calidad crediticia, se están endeudando gracias a que, como los intereses son tan bajos, más bancos e inversores se arriesgan a prestarles por los mayores rendimientos que prometen pagar. Aunque estos deudores están felices, lo cierto es que su mayor riesgo implica que también podrían incumplir más tarde con sus pagos, y generar un efecto dominó muy negativo. No por nada el banco central recomienda a los bancos comerciales que no solo garanticen procesos cuidadosos de otorgamiento de crédito, sino que tomen en cuenta la posición financiera de sus clientes para evitar un endeudamiento excesivo y un aumento mayor de los impagos. La fiesta del crédito barato no durará para siempre, y cuando termine, la resaca será muy dura.

Así ya lo prevé el propio Banxico, pues en su reporte asegura que si ocurre –y ocurrirá– una mayor desaceleración de la economía del país, se presentarán tres problemas: la capacidad del país para “distinguirse” de otras economías emergentes se vería disminuida; se afectaría la situación fiscal y se intensificaría el deterioro de la cartera de crédito del sistema bancario.

También es foco de atención el histórico nivel de participación de inversores extranjeros en el mercado de deuda gubernamental, pues estos capitales en el momento en que decidieran irse, nos dejarán problemas como volatilidad en los mercados, tipo de cambio, inflación más elevada entre otros. Este peligro de fuga de capitales es a lo que Banxico llama “reversión abrupta de flujos de capital”.

Por otra parte, Banxico sugiere entrelíneas la posible formación de una burbuja en el mercado hipotecario mexicano. Y es que advierte que se debe dar un seguimiento cuidadoso a la evolución de los precios de la vivienda, al crecimiento del crédito en esta área y al ofrecimiento de nuevos productos con garantía hipotecaria, para “detectar de manera oportuna incrementos en los precios que se alejen de los niveles fundamentales, así como un apalancamiento excesivo de los hogares inducido por la adquisición de vivienda”. Énfasis agregado.

Del mismo modo, el Instituto Central anticipó que la próxima semana recortará su estimación de crecimiento económico del país, y quizá para 2015, resaltando que la violencia e inseguridad, siguen siendo la principal preocupación de los inversionistas. En suma, hasta el siempre optimista Banco de México reconoce que el panorama del crecimiento del país se está complicando, y que el endeudamiento comienza a ser preocupante.

La lección debería ser muy clara para todos, en especial ahora que estamos por comenzar una época del año donde abundan las ofertas, las promociones de tarjeta de crédito y los préstamos al consumo. Ya sea una sola persona, empresa o gobiernos de todos los niveles, lo más importante es tener absoluto control sobre nuestras finanzas, de manera que cuando menos los gastos no excedan nuestros ingresos. Es un error considerar a los créditos como parte de estos. Cuídese del dispendio y del sobreendeudamiento, pues tarde o temprano, por la buena o por la mala las deudas siempre se pagan.


Ojalá escucharan y actuaran en consecuencia en la Secretaría de Hacienda y el Congreso de la Unión, que de nueva cuenta, para 2015 decidieron expandir más el gasto y la deuda públicos. A nada bueno nos están llevando. El semáforo ya está en amarillo, a este paso, la luz cambiará a rojo cuando menos se lo esperen, y lo peor, es que nos jurarán que no tuvieron nada que ver.

martes, 11 de noviembre de 2014

EL “PATRÓN ORO” DEL ESTADO ISLÁMICO




Imagen: dailymail.co.uk
Este lunes el diario británico Daily Mail en su versión en línea, publicó una nota respecto a las intenciones del denominado Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) de introducir su propia divisa en la forma de monedas de oro y plata, en las zonas que controla de Irak y Siria. Así lo han dado a conocer algunos líderes religiosos en mezquitas iraquíes del Norte del país.

Las monedas serían los muy antiguos dinares de oro y los dírhams de plata que prescribe el Islam. El dinar original consistía en 4.4 gramos de oro puro, y el dírham, aproximadamente 1/10 de onza troy. Esta decisión sin duda –que va en línea con la estrategia de este violento y terrorífico grupo por consolidar su califato, evidencia que en el plano monetario los líderes de ISIS no son nada tontos, pero también, que están conscientes de que tener una divisa de este tipo es lo único que los puede sustraer del sistema monetario basado en el dólar.

Si en cambio optaran por una divisa fíat, de papel como todas las demás, esta tendría por fuerza que tener un tipo de cambio frente al billete verde de sus detestados enemigos americanos. Estarían entrando a su juego. Y es que sin ese ratio de convertibilidad ninguna divisa vale nada. Si por ejemplo nuestros pesos mexicanos tienen un valor, es porque pueden ser intercambiados por la moneda de reserva aceptada por todos: el dólar. Por eso necesitamos reservas. Lo mismo ocurre con todas las demás. En última instancia, a su vez, el dólar tiene algo de valor porque todavía puede ser intercambiado por oro –el dinero real, a una tasa que es el precio del metal. Sin embargo, tarde o temprano ese precio del oro se “extinguirá”, como hemos expuesto aquí en los artículos relacionados a su condición de backwardation en el mercado, que tarde o temprano se volverá permanente. En ese punto no será posible comprar oro a ningún precio, porque sus tenedores se aferrarán a él.

Ahora bien, gracias a que el dólar vale por su posibilidad de adquirir oro, es que está en el supremo interés del gobierno y banco central estadounidenses (Fed) el que su precio sea lo más bajo posible, pues eso significa que el valor de sus billetes es más alto, aunque sea de forma temporal y en apariencia. En un mercado no manipulado por el mercado de papel (forwards y futuros), el precio del oro seguiría en ascenso, pues el rey de los metales siempre dice la verdad acerca de una moneda que está siendo corrompida por impresión masiva de billetes.

Por otra parte, los radicales del Estado Islámico se enfrentarán a un gran reto: la Ley de Gresham. En términos simples podemos decir que consiste en que, cuando dos monedas están en circulación entre el público, éste optará por gastar la de menor calidad, y guardar la que estima superior. Es un hecho que mientras haya en circulación dinares de papel del Banco Central de Irak, liras o cualquier otro billete, será éste el que se use, mientras que las monedas de oro y plata se esconderán de la circulación.

Ni siquiera el uso de la fuerza las podría poner a circular. Antes sus tenedores preferirán esconderlas bajo la tierra y arriesgarse a ser castigados que enajenarlas, a menos de que se trate de un caso de extrema necesidad. Ejemplos como este sobran en la historia. En otras palabras, los habitantes de las zonas controladas por ISIS ahorrarán todo lo que puedan, y más, por los difíciles tiempos de guerra que se viven allí.

Quizás por eso los yihadistas no hayan confirmado aún la introducción de estas monedas de manera oficial. La intención parece ser la de desplazar por completo el uso de papel moneda. Tal vez se estén preparando para ponerlo en práctica. Si y sólo si lo logran podrá funcionar su sistema de monedas de oro y plata, que se usarán solo cuando no haya otra forma de hacer los pagos.

Asimismo, ya que se estima que el financiamiento de ISIS alcanza cuando menos el millón de dólares diarios por venta de petróleo en el mercado negro, sin contar lo que perciben desde Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Catar, etc., es un hecho que además de armamento habrán de demandar una buena cantidad de oro y plata físicos. Esta demanda adicional llega en el momento en que hay “escasez” de oferta por el desplome de precios.

Así que ISIS, si bien es condenable su barbarie, está haciendo lo correcto en el aspecto monetario. Malas noticias para Estados Unidos y las potencias occidentales, que cada día ven más lejana la posibilidad de una victoria militar.


Ojalá los oídos de no fundamentalistas también escucharan y entendieran el mensaje del oro, que tiene por cierto otro vocero inesperado. Alan “El Arrepentido” Greenspan, ex presidente de la Fed, quien ha vuelto a insistir que “El oro es una divisa. Sigue siendo, bajo todas las pruebas, una divisa de primer nivel. Ninguna moneda fiduciaria, incluyendo al dólar, lo puede igualar”. Más vale admitir la verdad tarde, que nunca.

domingo, 9 de noviembre de 2014

YA ME CANSÉ TAMBIÉN…





Foto: Informador.com.mx
El “ya me cansé” se está convirtiendo en un nuevo grito de batalla. Seguro que el titular de la PGR, Jesús Murillo Karam, nunca imaginó que sus palabras –pronunciadas hacia final de la conferencia de prensa en la que dio a conocer que los 43 estudiantes normalistas desaparecidos, habrían sido asesinados– pasarían a la historia como parte del largo caudal de expresiones de hartazgo de la sociedad mexicana.

Murillo es sin duda un hombre inteligente, pero la magnitud de la tragedia lo ha rebasado no sólo a él como persona –que sería algo fácil de resolver sustituyéndolo por alguien mejor, sino a la capacidad del Estado mexicano que, ni con toda su fuerza enfocada a resolver este problema, ha podido entregar todavía resultados convincentes con evidencias científicas en la mano. Pese a las presunciones, los normalistas todavía son “desaparecidos”. De lo dicho por el procurador, se desprende que quizás esas pruebas de que están muertos jamás llegarán.

Este, es un síntoma de lo que en realidad es lo más grave de la tragedia mexicana: nuestro Estado de derecho no impera, es débil, un Estado fallido. Ni todo su poder es capaz de proveer seguridad, ni de procurar e impartir justicia.

Y es que lo que sucedió en Iguala, Guerrero, no es más que un simple botón de muestra de lo que ocurre en grandes regiones de todo el país. Allá fuera hay decenas o tal vez cientos de “Igualas”. Si este caso no hubiese sido de las dimensiones conocidas, nunca habríamos sabido de forma pública e internacional, que las autoridades de ese municipio y el crimen organizado, eran dos caras de la misma moneda. Su esquema parecía perfecto: el presidente municipal le dejaría el cargo a su esposa, el gobernador sabe de sus fechorías pero los encubre además, por el amorío que sostiene con aquella, y porque él a cambio obtiene maletas repletas de dinero por las que manda a su sobrino, como lo revelara el periodista Salvador García Soto en El Universal. ¿Qué podía salir mal?

Ahora bien, a pesar de los intentos de sus enemigos políticos por cargarle todo el peso de la responsabilidad al gobierno de Enrique Peña Nieto, lo cierto es que la debilidad institucional del país es estructural. De ahí que sin importar el partido político de que se trate, ejemplos de corrupción y complicidades de gobernantes de todos los niveles con la delincuencia organizada, sobren por doquier. Y no es que el presidente no sea responsable, claro que lo es por no haber hecho nada para resolver esa fragilidad institucional que cada día es peor, pero de ahí a colgarle –como lo están haciendo muchos manifestantes en la calle y redes sociales– la culpa directa al gobierno por la desaparición de estudiantes, hay una distancia enorme.

La sociedad por tanto, debe tener cuidado en no caer en el lugar común, en el engaño, el mito de que desde arriba el gobierno quiso detener la protesta social de un grupo, como el de los normalistas de Ayotzinapa, matándolos y desapareciéndolos como en el `68. Tal vez ni siquiera los perredistas Ángel Aguirre y José Luis Abarca, hoy ex gobernador de Guerrero y ex presidente municipal de Iguala, respectivamente, hubiesen querido ese desenlace. Es obvio que Abarca soñaba con que su “imperio” durase mucho más tiempo, por eso es dudoso que él mismo ordenara tal brutalidad, sabiendo de antemano que sería su fin.

Sí, debemos alzar todos la voz y salir a las calles a decir “ya me cansé”, sin hacerle el juego a los que, aprovechando el río revuelto, quieren llevar agua a su molino de la desestabilización social. Ellos sí son enemigos del gobierno, pero también de todos los demás ciudadanos, que debemos darles la espalda.

La quema de la puerta principal de Palacio Nacional este fin de semana, es una doble prueba. Por una parte, de que estos grupos sí se están infiltrando en las manifestaciones pacíficas, y por otro, que tenemos un gobierno que a causa de su debilidad, no aplica la ley y pone orden para no ser calificado de represor. Ni lo uno ni lo otro es válido. Nos están haciendo un daño inconmensurable.

Hay quien piensa que estos infiltrados son mandados por el gobierno para desacreditar las marchas y llevarse los reflectores. Puede ser. Pero también es un hecho que existen grupos independientes de choque perfectamente identificados, cuyo objetivo a veces explícito, es derrocar al gobierno por la vía violenta. Estos no le hacen ningún favor a los legítimos manifestantes por Ayotzinapa ni de ninguna otra causa.


Por eso el grito de “ya me cansé” debe ser amplio, pero enfocado en la raíz de los males: exigir fortaleza al Estado, para que sea capaz de brindar seguridad en los bienes e integridad física de las personas, una de sus obligaciones primarias, y de castigar con todo rigor a quien infrinja la ley. De ese tamaño es el reto que tenemos que superar los mexicanos. Sin esa condición necesaria para el progreso, no habrá reforma económica ni buenas intenciones del PRI, PAN, PRD, etc., que nos alcancen, y México, estaría condenado al subdesarrollo para toda su existencia. Eso es algo que sin duda, nadie desea.

viernes, 7 de noviembre de 2014

ORO COTIZA ¡POR DEBAJO DE COSTO DE PRODUCCIÓN!




Esta semana la hemos dedicado por completo a relatar cómo el inducido desplome de precios en los metales preciosos monetarios –el oro y la plata, ha provocado un auténtico “tsunami” de demanda por parte del público inversor. Las evidencias se multiplican no solo en los testimonios de proveedores de todo el planeta que han visto cómo sus ventas de monedas, barras y lingotes se disparan, sino también en indicadores como la Base y Cobase –de la Nueva Escuela Austríaca de Economía, que muestran una situación de “backwardation” en el mercado de ambos metales.

Aquella no es otra cosa que un signo de la “escasez” de oro y plata, que se expresa además en altos “premios” (sobreprecios), que los clientes están teniendo que pagar para hacerse de estos metales en forma física. Esto significa por una parte que los precios determinados en el mercado de futuros y forwards, son irreales, pero también, que los vendedores no están dispuestos a malbaratar sus productos. Si no fuera por esta circunstancia, habría abundancia de oferta y la curva de contratos de futuros estaría en contango (lo opuesto a la backwardation), pues de todas las materias primas, el oro y la plata son –gracias a su valor– las más abundantes desde el punto de vista del ratio existencias/flujo (producción).

Una muestra más de la creciente “escasez” de oro se presentó ayer, al registrarse la tasa negativa más alta que se haya tenido desde 2001, en lo que se conoce como tasa GOFO (Gold Forward Offered Rate) a un mes: -0.1850%. Este es el tipo al cual dos agentes del mercado convienen un préstamo de oro en un swap contra dólares estadounidenses. Normalmente quien pide el préstamo de billetes verdes contra su oro paga un interés, pero cuando la tasa es negativa indica que es él quien que recibe el interés por prestar su metal precioso. El que paga para que le presten oro lo hace porque esto le permite comerciar con él y obtener una rentabilidad. De nuevo, un signo claro de exceso de demanda física y falta de oferta.

Este nivel de oro “escaso” está en un máximo de 13 años, como se aprecia en la gráfica correspondiente cortesía de Zerohedge.com (continúa después del gráfico).

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Asimismo, la US Mint, casa de moneda estadounidense, dijo el miércoles que suspendía su venta de monedas de plata “águila americana”, debido a una “tremenda” demanda durante las últimas semanas. La suspensión durará por tiempo indefinido hasta que tenga inventarios adicionales suficientes.

Reuters reporta que distribuidores en Asia y Estados Unidos están batallando por encontrar proveedores de monedas de plata como las “hojas de maple”. La Real Casa de Moneda Canadiense comenzó a racionar sus ventas a clientes mayoristas globales en respuesta a la alta demanda presentada desde septiembre.

Por otra parte, el especialista Koos Jansen ha presentado sus más recientes estimaciones para la demanda china de oro durante la última semana de octubre, cuando ocurrieron los más recientes desplomes de precio en el oro y la plata. Jansen dice que los retiros físicos de la Bolsa de Oro de Shanghái (SGE, por sus siglas en inglés) –el más certero indicador de la demanda china de oro, ascendieron a un total de 60 toneladas, casi 30 por ciento más que la semana anterior. Eso es el 50 por ciento del total de reservas imaginarias de oro del Banxico, compradas en solo una semana.

El analista neerlandés critica en su blog las notas de los medios como el propio Reuters y The Wall Street Journal, que hace unos días publicaron que había una supuesta disminución de la demanda china de oro. Esta información, como se desprende de los más recientes números de la SGE, es incorrecta.

Lo único cierto es que los precios entre más abajo sean tirados, seguirán disparando el apetito del público inversor por los metales preciosos. El oro y la plata no están “perdiendo brillo” como se difunde.

La mala noticia es para las empresas mineras, pues existen reportes de que algunas de ellas –siete de un total de 19 compañías revisadas por Bloomberg Intelligence– a los actuales niveles de precio alrededor de 1,140 dólares la onza, están vendiendo por debajo de su costo de producción. Por supuesto, cada mina tiene sus propios costos, pero la realidad es que muchas, las de mayores costos, están casi al límite y otras más incluso en México, ya están comenzando a suspender operaciones por tiempo indefinido. Los empresarios están prefiriendo hacer esto antes que seguir perdiendo por sacar el metal de la tierra.

Esta situación que apenas comienza, empeorará la falta de oferta de oro y plata en el futuro, lo que refuerza nuestra visión de que, una vez que termine esta prolongada y manipulada corrección a la baja, los precios tendrán que retomar su tendencia alcista de largo plazo. Como quiera, lo más importante es adquirirlos por su valor como protección contra la crisis que viene, en vez de especular con los precios. Como queda claro, los fundamentos de los metales preciosos monetarios, son más sólidos que nunca.

martes, 4 de noviembre de 2014

LA FIEBRE DEL ORO Y LA PLATA




Imagen: Commodityonline.com
En la entrega anterior expusimos cómo la demanda física de oro y plata en el planeta se mantiene fuerte, según lo demuestran las lecturas de Base y Cobase que indican no solo la existencia de backwardation (inversión de la curva de contratos de futuros) en el mercado, sino que ésta se ha disparado. Los recientes desplomes de precio observados en ambos, por lo tanto, se debieron a ataques especulativos en el mercado de forwards y futuros, es decir, en el de papel. Esa disociación del mundo del metal real y el imaginario, ha propiciado que con las bajas de precios, se desate una auténtica fiebre por los metales preciosos monetarios.

En Alemania por ejemplo, reportes periodísticos del portal Goldreporter.de, dan cuenta de que en ese país, algunos distribuidores se han quedado sin inventarios. La alta demanda de los inversores alemanes continuó el fin de semana, en especial, sobre monedas de plata. Andreas Heubach, director general de Heubach Edelmetalle en Nuremberg, dijo que tan solo el jueves y viernes vendieron 80 mil onzas. Para darle una idea de la dimensión de lo que esto significa, este solo proveedor vendió en dos días el equivalente a más del 80 por ciento del total de onzas de plata Libertad que se pusieron en circulación en todo México, durante el pasado mes de septiembre, el dato más reciente. “La demanda y la histeria también, están de regreso”, dijo Heubach.

Christian Brenner, director general de Philoro Edelmetalle GmbH en Leipzig y Berlín, reportó que la demanda se disparó en 100 por ciento, y la venta en línea, hasta 300 por ciento.

René Lehmann de Münzland en Dresden, aseguró que el 80 por ciento de sus clientes regulares están aprovechando la baja de precios para aumentar sus posiciones, en particular de las canadienses “hojas de maple” de 1 oz. de plata, ½ oz. y la moneda australiana Lunar de 1 kg. En oro, el interés ha estado también sobre las “hojas de maple” y barras de 1 oz. Su ratio de compradores sobre vendedores es de 50 a 1.

Por su parte, la US Mint, casa de moneda estadounidense, reportó una venta de 625 mil monedas de una onza de plata “American Eagle” en los dos primeros días hábiles de noviembre. De igual forma, la colocación de esa serie de monedas pero de una onza de oro, fue de 10 mil 500, equivalentes al 50 por ciento de todas las que se vendieron en agosto de este año.

Asimismo, el neerlandés Koos Jansen, analista especializado en el mercado chino de oro, describe como “insaciable” el apetito de China por el rey de los metales. Sus estimaciones, como lo ha confirmado la Asociación del Oro de China (CGA, por sus siglas en inglés), han sido más precisas que lo que ha reportado el Consejo Mundial del Oro (WGC). Por ejemplo, para 2013, los cálculos de demanda china de oro de Jansen, estuvieron en línea con lo que oficialmente publicó la CGA en su China Gold Yearbook 2014: 2199 toneladas, equivalentes por cierto a más del 73 por ciento de la producción minera mundial del año pasado (2,994 tons.).

En cambio, para el WGC, los chinos solo compraron 1,120 tons., casi un 50 por ciento menos. Inverosímil. No es casualidad que los medios occidentales sólo repitan lo que dice el WGC, pues Estados Unidos tiene especial interés en que no se difunda lo inocultable: China se está empoderando cada día más a través del oro, y se está llevando todo lo que puede de este hemisferio.

Cabe agregar además, que fuentes de la CGA revelaron a Jansen que el Banco Popular de China, el banco central, importa el metal fino por otras vías distintas a la Bolsa de Oro de Shanghái. Aquí en exclusiva para este espacio, el analista Jim Rickards nos reveló hace unos meses que el gobierno de Beijing está empleando incluso canales militares para hacerse del metal precioso en secreto.

En este contexto, Jansen calcula con base en las últimas cifras publicadas, que en la semana del 20 al 24 de octubre, es decir, una antes de los más recientes desplomes de precio, los chinos importaron 46.7 toneladas, de un total de 1,036 tons. en lo que va del año. Eso nos dice que las importaciones semanales chinas rondan el equivalente a 3,736 lingotes London Good Delivery, o más de 46 mil barras de un kilo. Dichas importaciones representan también casi el 40 por ciento del total de reservas imaginarias de oro del Banco de México (Banxico), en solo cinco días hábiles (lunes a viernes).

Sea en Alemania o China, el patrón se repite: menores precios orquestados desde el mercado de papel, serán respondidos con alta demanda física de los inversores en valor, que se preparan así para el desastre económico que viene. Aquí, ya consultamos a Banxico para que nos informe las últimas cifras de demanda de onzas Libertad en el país durante octubre, y en cuanto las tengamos, las publicaremos. Pese a lo que se diga, hay una fiebre del oro y la plata en el mundo, que los beneficiarios del sistema monetario basado en el dólar, no han podido ni podrán contener.

lunes, 3 de noviembre de 2014

DESPLOME DE ORO Y PLATA DISPARA DEMANDA FÍSICA




El miércoles pasado, la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos anunció la terminación de su tercera ronda de estímulos monetarios conocida como “flexibilización cuantitativa” (QE3, por sus siglas en inglés). Aunque la mayoría del mercado anticipaba este movimiento, lo cierto es que, de nueva cuenta, esto fue utilizado por los manipuladores para inducir una baja muy pronunciada en los precios de los metales preciosos monetarios, el oro y la plata, que el viernes cayeron a mínimos de cuatro años.

Como aquí hemos explicado, lo único que tienen que hacer las manos que mueven el mercado tras bambalinas, es echar cuesta abajo la bola de nieve con una venta lo suficientemente pesada como para arrastrar las cotizaciones, hasta el punto en que se disparen las órdenes “stop loss” que magnifican los efectos. Debido a esto el oro rompió el firme soporte que había experimentado alrededor de 1,180 dólares la onza troy, para cerrar la semana en 1,173.30. Intradía bajó hasta casi $1,160. La plata por su parte cerró en 16.24 dólares la oz.

¿Cómo podemos saber que se trata de operaciones amañanadas? Bueno, los manipuladores dejan impresas huellas que no pueden borrar. Estas constituyen evidencia de que las caídas fueron orquestadas en el mercado de papel (futuros y forwards), que no está reflejando en absoluto lo que sucede en el mercado físico. Dichas pistas las encontramos en los indicadores exclusivos de la Nueva Escuela Austríaca de Economía, la Base y Cobase del oro y la plata, que comentaremos más adelante.

Hace un mes aquí expusimos cómo los ultra-ricos están registrando compras récord de lingotes de 12.5 kg. de oro. También que las ventas de productos de metales preciosos en las principales casas de moneda del planeta, están en niveles históricos. En India, China, México y otros países, los sobreprecios observados en barras y monedas de metal fino, se han disparado a entre 15 y 20 por ciento sobre el precio spot (al contado), muy por encima de niveles normales.

A los seguidores de la Base y Cobase del oro y la plata esto no les sorprende en absoluto. Ambos indicadores son señal de cómo está la oferta y demanda de ambos, pero en forma física. En cuestión de metales preciosos, este tipo de tenencia es la importante porque no constituye ningún tipo de promesa de pago, como sí lo es cualquier clase de certificado de papel. Por eso es la que interesa a los inversores en valor, pues saben de sobra que no hay mejor seguro financiero que el oro, seguido de la plata. Los especuladores, en cambio, sí se interesan más por inversiones en papel, por lo que su atención siempre se centra en el precio del metal precioso –mas no en el valor, representado siempre en términos de divisa fíat: dólares, pesos, euros, yuanes, etc. La mayoría de estos inversores sí sudan al ver que el precio sigue hacia abajo.

Los inversionistas más avezados –cuya mayoría se encuentra en Asia, no solo no están preocupados por la caída en el precio de los metales preciosos monetarios, sino que agradecen la bendición que significa el comprarlos cada vez más baratos. Dado que acumulan con regularidad, comprar a mejores precios implica que su costo promedio de adquisición continúa descendiendo. Para ellos sus posesiones de oro son tanto un tema de seguridad, como de un asunto de poder.

En octubre dijimos que según las lecturas de Base y Cobase, la plata estaba en backwardation. Como el oro no tenía la misma condición, advertimos que era más susceptible de nuevos ataques. Así ocurrió y por eso le informo, que la pareja de metales monetarios ya está junta en una backwardation, que se disparó con el desplome de los últimos días de octubre. El gráfico siguiente, cortesía de Sandeep Jaitly de Feketeresearch.com, nos da muestra de ello. La Base y Cobase del oro aparecen en azul y rojo, respectivamente (continúa después del gráfico).
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Hay backwardation cuando el precio al contado (spot) es más alto que el del contrato de futuros más activo, el de diciembre en este caso. Lo normal es que sea al revés. Debido a eso, la Base –diferencia entre el precio futuro y el spot, debe ser positiva; la Cobase –diferencia entre el precio spot y el futuro, negativa. Cuando la curva se invierte y tenemos base negativa y cobase positiva, existe backwardation.

Backwardation significa que hay “escasez” de oferta de oro y plata para una fuerte demanda física. Por eso quien los quiera entregados hoy, deberá pagar un sobreprecio que hace que la cotización con entrega futura se abarate.

En suma, aún con un precio descendente –que en apariencia se supone debería indicar una falta de demanda por esos metales, gracias a la backwardation sabemos que el apetito por oro y plata físicos es muy fuerte. Se evidencia la desconexión que existe entre el mundo real y el de papel. Esa es la principal huella que dejan los manipuladores. El problema está en que mientras operan, poco a poco van vaciando las arcas occidentales en beneficio de las asiáticas, de donde el oro y la plata no volverán. Un cambio global de poderes, está en marcha.

viernes, 31 de octubre de 2014

CAUSA Y EFECTO: EL MAYOR ERROR DEL KEYNESIANISMO (V)




Imagen: biographyonline.net
Esta es la última entrega de la serie acerca de los temas que se estudiaron en el más reciente encuentro de la Nueva Escuela Austríaca de Economía (NASOE) en Londres, celebrado este mes. La crítica se centró en los efectos contraproducentes de la política de compra de bonos a cargo de la Reserva Federal (Fed) estadounidense. Como vimos, al alentar la especulación en el mercado de deuda gubernamental, la Fed presiona a la baja los tipos de interés en todos los plazos, genera destrucción de capital, deflación, y el ciclo se repite cada vez que ese banco central trata de que la economía salga del agujero en que se mete, empleando la misma receta de inyección monetaria.

¿Cómo ha sido posible un error tan grave pase tanto tiempo desapercibido como tal? ¿Por qué se siguen aplicando las mismas falsas medicinas que han probado ser inefectivas para combatir la enfermedad económica? La respuesta se encuentra en la corriente predominante –el errado keynesianismo, bajo la cual se han formado la absoluta mayoría de funcionarios financieros y bancarios de todo el mundo.

Quizá la pifia más recurrente de los keynesianos esté en su continua confusión entre causas y efectos de lo que la Escuela Austríaca llama el ciclo de auge y depresión, algo en lo que coincide la NASOE.

Los austríacos por ejemplo han acusado a los keynesianos de ver a la inversión como una mera función de la tasa de interés. En este sentido, una tasa, entre menor sea, impulsaría al alza la inversión y viceversa. Los keynesianos no observan en el ahorro un objetivo de incrementar el poder de compra futuro, por lo que creen que deprimir el tipo de interés será causante de crecimiento económico. Como explican los austríacos, aquí está una de las confusiones: es la acumulación de ahorro la causa del crecimiento sostenible, pues la abundancia de éste debe tendrá como efecto el que las tasas bajen. Saltarse el paso del ahorro traerá como consecuencia errores de inversión de los empresarios que más adelante, provocarán una crisis más severa. No puede haber un correcto cálculo económico bajo la “mano negra” del banco central en los tipos de interés, vía las operaciones de mercado abierto, que deberían ser determinados por el mercado libre.

La NASOE va más allá y denuncia la confusión keynesiana entre crédito y capital, y en especial, entre expansión del crédito y acumulación de capital. Esta última es hija del ahorro, la otra, de la deuda exponencial. Debido a ello no puede haber crecimiento sostenible basado en la deuda, que no puede expandirse ad infinitum. Este error está provocando que con la expansión monetaria y crediticia, en vez de impulsar el crecimiento del capital se le esté erosionando cortesía de la especulación “libre de riesgo” en el mercado de bonos, de la que la Fed es responsable.

En este sentido, Fékete –fundador de la NASOE, explica que el mayor error del keynesianismo es el dogma de que la causa de la Gran Depresión fue la caída de precios debido al exceso de ahorro. Sin embargo, esa caída otra vez, no fue la causa, sino el efecto. El origen fue las descendentes tasas de interés, de las cuales, las políticas fiscal y monetaria keynesianas fueron las responsables: desequilibraron el presupuesto, expandieron el endeudamiento y la Fed monetizó la deuda gubernamental. Pese a ello, la creencia de Keynes respecto a que las operaciones de mercado abierto del banco central no tienen dañinos efectos colaterales se ha vuelto por desgracia, incuestionable.

El propio Mises escribió en La Acción Humana, unas palabras en su apartado sobre “La Lucha Contra el Error”. Con ellas criticó a los que “Aspiran a reducir el tipo de interés a cero y a suprimir así, de una vez y para siempre, la “escasez de capital”. Los arbitristas monetarios tienen ciertamente razón cuando sus teorías se enjuician a la luz de las falacias monetarias hoy en día más extendidas”, énfasis agregado. Por eso, para combatir el error, debe emplearse la única arma de que dispone el ser humano: la razón.

Es por eso que tenemos el deber de señalar que la monetización de la deuda a través de la compra de bonos, contrario al dogma, sí tiene consecuencias muy graves que hemos expuesto a lo largo de esta serie de artículos. De hecho, con la terminación esta semana de la fase QE3 de “flexibilización cuantitativa” de la Fed, el asunto vuelve a cobrar especial relevancia. Esto porque se especula –como ya se ha hecho costumbre, sobre la manera en que aquella habrá de “salir” de esta política monetaria súper expansiva y por tanto, comenzar a subir las tasas de interés.

Como revisamos en el artículo “Fed propicia ´ganancias sin riesgo´ en mercado de bonos (II)”, esto no sucederá. Es un callejón sin salida. De hecho, con la conclusión del QE3, es cuestión de tiempo para que, de nuevo, los especuladores comiencen a frotarse las manos y, en cuanto aparezcan mejores precios/menores tasas en los bonos, entren a comprar con todo anticipándose a la Fed. Es un error pensar que con la conclusión del QE3 el banco central ya no estará comprando bonos, pues mantiene intacta su política de reinversión de los que vayan venciendo para sostener su muy laxa política monetaria. Además, una vez que haya pasado la euforia por la aparente recuperación de la que goza en Estados Unidos y los mercados bursátiles comiencen a flaquear, la Fed entraría de nuevo a una nueva fase QE4.

Los especuladores estarán felices, pues una vez más, habrán obtenido ganancias seguras, sin esfuerzo y como premio solo por anticiparse al banco central. Claro está también, que su inversión no fue productiva en ningún sentido, pero sí dañina, toda vez que la especulación remplaza a la política monetaria como la fuerza que deprime las tasas de interés. Como resultado, toda estrategia de salida resulta inviable, pues de lo contrario, el sistema completo colapsa.

Fékete asegura que de esta forma, el banco central ve frustrados todos sus esfuerzos por combatir la baja de precios, pues la especulación “sin riesgo” en los bonos, en el peor de los escenarios, termina por cortarle por completo los frenos hacia la mencionada deflación.


¿Cuál es entonces la amarga medicina que deberíamos tomar? Lo que nadie quiere –y particular los políticos, pero que es indispensable para una salida real de la depresión: tasas de interés estables, más ahorros, austeridad en el gasto público y acumulación de capital. Así de lejos estamos todavía, de ver la luz al final del túnel.

miércoles, 29 de octubre de 2014

UNA GRAN DEFLACIÓN SE APROXIMA (IV)




Imagen: Reuters
En el artículo anterior describimos el proceso de destrucción de capital que la política de operaciones de mercado abierto de la Reserva Federal (Fed) estadounidense –en esencia compra de bonos para monetizar la deuda gubernamental–, está trayendo al mundo. Como resultado de ello, se prepara el terreno económico para una devastadora gran deflación que, en el fondo, era lo que se supone buscaban evitar a toda costa los banqueros centrales con sus “estímulos” de creación ilimitada de dinero.

Como ya se explicó, a través del mecanismo de transmisión de la especulación “libre de riesgo” en el mercado de bonos, producto de aquellas intervenciones en el mercado abierto, las tasas de interés tienden a caer en todos los vencimientos. Las consecuencias centrales que comentamos en el artículo anterior son tres: el incremento en el valor de liquidación de la deuda, el deterioro de los términos de intercambio del trabajo y el desvanecimiento de las cuotas de depreciación.

De manera que la reposición a tiempo del capital desgastado se vuelve imposible. El Prof. Antal Fékete, fundador de la Nueva Escuela Austríaca de Economía (NASOE, por sus siglas en inglés), explica que lo mismo le ocurre a los bancos, que ven cómo su capital es insuficiente en un ambiente de tasas descendentes de interés. Critica asimismo que la práctica de la contabilidad pase por alto los mencionados efectos de esta manipulación del mercado. A causa de ello, las pérdidas pasan disfrazadas como ganancias, y falsas utilidades son pagadas como dividendos y compensaciones. Este proceso se acelera cada vez más conforme empeora la caída en los tipos de interés. El resultado no puede ser otro que la deflación.

El desgaste del capital, su destrucción, provoca que cada vez más empresas cierren sus operaciones, y las que quedan, se vean obligadas a competir más ferozmente por la menguante demanda en un ambiente recesivo, a través de la baja de precios. La Fed volverá cada vez a intentar crear inflación comprando bonos del Tesoro, pero como ya vimos, eso solo empeora las cosas al tirar aún más los tipos de interés, y el capital productivo se erosiona cada vez más rápido.

Fékete argumenta que la especulación juega un papel principal en la formación de los precios, y de este modo, las bajas de estos en el mercado de materias primas por erosión de capital, se ven agravadas en la medida en que los especuladores saquen sus fondos de éste hacia el mercado de bonos, donde existen las citadas ganancias “sin riesgo”, desconocidas en la esfera de las “commodities”. En suma, el círculo vicioso se cierra así: la “mano negra” de la Fed empuja la especulación “libre de riesgo”, que es el impulso inicial para la caída en las tasas de interés, las estructura descendente de estas causa una erosión del capital que dispara la baja de precios, y esto, aumenta la presión sobre las tasas de interés que se comprimen más. El banco central quiere catapultar la inflación, pero en ese afán, sus operaciones de mercado abierto solo crean más especulación y el ciclo se repite.

Las enseñanzas de Fékete y la NASOE por supuesto, se ubican dentro de la tradición de la Escuela Austríaca fundada por el gran Carl Menger, y luego continuada por Ludwig von Mises y Hayek en el siglo pasado. En este sentido, existe plena coincidencia con la teoría austríaca del ciclo en la cual, la manipulación a la baja de la tasa de interés a través de la política monetaria resulta en malas inversiones de los empresarios. Sin embargo, Fékete va más allá en el sentido de explicar el rol protagónico que juega la especulación generada por las intervenciones del banco central, que comprime los tipos de interés en todos los plazos.

Asimismo, Fékete expone lo que llama el “talón de Aquiles” del keynesianismo, la corriente económica predominante, que predica los peligros del “exceso de ahorro” y el “subconsumo”. El profesor los califica de tonterías, debido a que no hay razón para que la sociedad no sea capaz de ajustar las necesidades de aquellos de sus miembros que tienen que ser ahorradores netos, por lo general los más jóvenes, y de aquellos que son consumidores netos –las personas mayores. Lo anterior claro está, solo es posible en un sistema de dinero sólido con mercado libre, no bajo el fraudulento dinero fíat. Ese talón de Aquiles keynesiano se halla pues en su tratamiento del capital, o mejor dicho, en su omisión al no exponer los peligros de la destrucción de capital. Cuando esta ocurre, aquel debe ser repuesto, de lo contrario, las consecuencias económicas son devastadoras.

Como advierte Fékete, la sociedad no puede seguir viviendo con el mismo nivel de seguridad y confort con menos capital. En el keynesianismo, como señala la Escuela Austríaca, no se observa en el ahorro un objetivo de incrementar el poder de compra futuro de los ahorradores. Para ellos, la inversión está en función de la tasa de interés, que entre más baja, la propicia más. Su error pues está en no comprender que esa tasa no ha ser manipulada, y que si desciende, debe ser solo en un mercado libre y gracias a la abundancia de ahorro, que por cierto, junto con el capital, están aniquilando con cada recorte artificial de los tipos. Manipularlos pues, sólo conduce al colapso. La NASOE va más allá y critica además la confusión keynesiana entre crédito y capital, y en especial, entre expansión del crédito y acumulación de capital. No son lo mismo.

Por lo anterior, es absurdo que nuestras autoridades financieras y monetarias continúen siguiendo las recetas equivocadas de solución a la crisis global actual. La siguiente entrega, estará dedicada justo a las confusiones keynesianas entre causa y efecto que mantienen a la economía global, navegando en aguas turbulentas.

domingo, 26 de octubre de 2014

LA DESTRUCCIÓN DEL CAPITAL (III)




Imagen: www.wadeburleson.org
En la entrega anterior comentamos que de acuerdo con las teorías del Prof. Antal Fékete, piedra angular de la Nueva Escuela Austríaca de Economía, la actual estructura de descendentes tasas de interés auspiciadas por la especulación “libre de riesgo” en el mercado de bonos, provocada a su vez por la política de operaciones de mercado abierto de la Reserva Federal estadounidense (Fed), hemos entrado a una peligrosa espiral de destrucción de capital.

Podemos decir que las graves consecuencias de aquellas operaciones de mercado abierto son principalmente tres: el incremento en el valor de liquidación de la deuda, el deterioro de los términos de intercambio del trabajo  y el desvanecimiento de las cuotas de depreciación.

Respecto a la primera, cabe recordar que el rendimiento de un bono de deuda varía de manera inversa al precio de este. Fékete explica que esta visión es desde el punto de vista del acreedor, pero que se olvida verlo desde el ángulo opuesto: el de los deudores. Es decir, cuando los precios de los bonos aumentan influidos por las compras aseguradas de la Fed, los tenedores de estos saben que tienen ahora un valor cuyo precio en el mercado ha sido elevado, y por tanto, la tasa de interés se comprime. Quien venda ese bono a tasa menor a lo que compró está realizando una ganancia capital, pero para el deudor, esto significa que si quisiera liquidar de manera anticipada su deuda, le costará más recomprar ese bono.

Si por ejemplo, el valor de uno de estos vio caer tasa de interés a la mitad, eso significa que el costo de liquidar ese bono tiene un precio mucho más alto en el mercado, de lo que era antes de la caída. Eso de hecho, implica que se ha incrementado la carga del crédito para el deudor y complica que este pueda salir ese pasivo de manera anticipada. El costo para obtener el mismo flujo de efectivo de los cupones del bono se ha incrementado. En el ejemplo citado, ahora se necesita pagar el doble de lo que se hubiera pagado antes del recorte de los tipos para obtener el viejo nivel de flujo. Fékete critica por eso que la caída permanente de tasas sea vista como una “bendición” para las empresas, cuando es lo opuesto.

La segunda destructiva consecuencia de las descendentes tasas de interés a través de las operaciones de mercado abierto, es el deterioro de los términos de intercambio del trabajo. Dicho en palabras simples, hay una caída en el valor de los salarios y más desempleo. La razón tiene que ver también con el incremento en el costo de liquidación y por tanto, de la carga de la deuda. El punto central es el valor presente del flujo de efectivo, que varía de forma inversa respecto a la tasa de interés a la que se descuenta. A mayor tasa menor valor presente y viceversa. Por eso con cada recorte de aquella el valor presente del flujo de caja se incrementa. Fékete explica que lo que esto significa para los trabajadores y para aquellos que necesitan dichos flujos de efectivo para sobrevivir –como los pensionados, es que el precio que tienen que pagar dicho flujo cada vez que las tasas bajan, es mayor. Dicho de otro modo, los trabajadores tendrían que trabajar el doble para poder ganarse el mismo flujo de efectivo.

En lo que toca a los pensionados, sus fondos de pensión son aniquilados porque no pueden disfrutar del mismo flujo del que disfrutaban antes del recorte. En consecuencia, el nivel de vida de los trabajadores y pensionados queda condenado a caer. Fékete asegura que este proceso por el cual el dinero pierde su capacidad para comprar flujo de efectivo ha sido desvirtuado y relegado con toda intención por los poderes fácticos del sistema monetario actual de dinero fíat, pues si la gente supiera y entendiera lo que están haciendo, habría revoluciones. Dado que su propio trabajo es casi siempre la única riqueza que posee el trabajador, dice Fékete, esa riqueza pierde poder cada vez que cae la tasa de interés. Para mantenerla, debe trabajar cada vez más duro para poder adquirir la misma cantidad de flujo de efectivo para vivir.

Por si fuese poco, el dinero que ganan es ahora menos capaz de liquidar sus deudas, pues el costo de terminarlas anticipadamente como ya se vio, también sube. La deuda eterna es pues, una moderna forma de esclavitud hecha posible en origen, por un sistema donde el propio dinero no es real, sino una deuda en sí mismo.

Solo queda agregar que eso lejos de estimular la economía como se pregona, condena asimismo al desempleo a los trabajadores marginales. Los empleadores preferirán adquirir más deuda a una tasa menor y utilizar maquinaria adicional para reemplazar a los trabajadores menos cualificados, que continuar pagándoles. Su costo se incrementó. El resultado obvio es mayor desempleo.

La tercera consecuencia de las operaciones de mercado abierto de la Fed para deprimir los tipos de interés es el desvanecimiento de las cuotas de depreciación. Como en las dos anteriores, estas constituyen un cuasi-flujo de efectivo cuyo valor se ha desploma a causa de aquellas. Las cuotas de depreciación son una herramienta contable que revela cuánto del valor de un bien productivo se ha “consumido” por el uso y el tiempo, y cuánto se necesita apartar para amortizar la pérdida en un año en particular. Si las tasas de interés son deprimidas por el banco central, hay un retraso en el plazo de amortización, que hace que no se garantice el reemplazo a tiempo de la porción “consumida” del viejo capital. No es posible pues, compensar la destrucción de capital con la generación de nuevo para sustituirlo, y como resultado, se siembra una depresión de alcances insospechados.